Ataudes de ida y vuelta
Una cooperativa funeraria cordobesa patenta el primer ataúd ecológico que ayuda a conservar el medio ambiente.

La posibilidad de contribuir a la conservación del medio ambiente hasta el último suspiro de vida, e incluso ahorrarse unos euros, ha llevado a una empresa cordobesa a crear un nuevo modelo de ataúd ecológico compuesto por dos féretros en el que sólo uno de ellos es incinerado o enterrado. La propuesta que acaba de patentar una cooperativa cordobesa, que espera recibir "en breve" la autorización de la Junta y del Ministerio de Sanidad para comercializar este producto, es simple, pero ingeniosa: ofrecer a las funerarias un féretro compuesto por la tradicional caja, que actúa como expositor, pero que en su interior incluye otra hecha de desgloses de maderas, que es la que finalmente se incinera o entierra.

De esta manera, el ataúd expositor, que es exactamente igual a los tradicionales y mucho más caro que el portador, puede ser reutilizado en su totalidad en otro sepelio, una idea innovadora que, según el presidente de la cooperativa cordobesa Ataúdes de Andalucía ADEAN, Jose Manuel Plaza, tiene múltiples beneficios, ecológicos y económicos.

"El ataúd exterior prácticamente funciona como un alquiler, porque puede volver a ser utilizado al reponer el féretro portador", explicó a Efe Plaza, quien aseguró que se puede reducir hasta un 30 por ciento los costes de este féretro ecológico "biodegradable al cien por cien".

Es una "lástima" y un "disparate" que se talen árboles para que al final se quemen o entierren, ya que se contribuye a una desforestación y contaminación innecesaria.

España es el décimo país del mundo y el segundo de Europa en importar maderas nobles, que en más de la mitad de las ocasiones tienen como destino final el sector funerario, un mercado en el que la tradición y el "brillo" reinan en contra de cualquier tipo de innovación, aunque ésta sea beneficiosa para todos.

La preservación del medio ambiente preocupa a esta empresa de Puente Genil (Córdoba) que lleva más de 26 años fabricando ataúdes de todo tipo y percibiendo el daño medio ambiental que produce la quema de estos productos terminados con pinturas acrílicas.

Los féretros, tal y como se conocen hoy, conllevan la tala excesiva de árboles y la emisión de dioxinas y monóxido de carbono a la atmósfera, debido a sus acabados de tapizados sintéticos y poliéster, en las incineraciones, todo un disparate para Plaza, quien explicó que por ley no está permitido incinerar a un difunto sin que esté introducido en un ataúd.

El ataúd ecológico consigue tres objetivos: reducir la tala masiva de árboles, disminuir los elementos contaminantes que se lanzan a la atmósfera e incluso un ahorro en el gasto funerario.

Además, se disminuye el consumo de energía que produce la cremación de un fallecido en un ataúd convencional, ya que cada incineración conlleva un gasto de 53,3 kilovatios hora y por tanto un deterioro de los hornos.

Según Plaza, sólo durante el año pasado se registraron unas 100.000 cremaciones en España, un cambio en los ritos funerarios que, al igual que otras materias, debe ir parejo a un desarrollo sostenible.

El presidente de la cooperativa ADEAN lo tiene claro, "hasta con nuestra propia muerte se puede contribuir al medio ambiente", subrayó.


Fuente: EFE . ABC
Julio 13, 2006