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En el marco de la protesta, los manifestantes clavaron sobre la tierra
numerosos carteles que decían "desmonte bloqueado". Según
indicó Greenpeace, es la primera vez en la historia de la organización
en el país que un grupo de activistas inmoviliza, primero con sus
cuerpos y luego con dispositivos, una máquina que tenía por
objetivo atacar la maleza.
La organización precisó que cinco ambientalistas se encadenaron
a la máquina, lograron detenerla con sus propios cuerpos y simultáneamente
otros cinco aprovecharon esta pausa para envolverla con cadenas. Según
Greenpeace, la topadora pertenece a una empresa presuntamente de capitales
españoles con autorización oficial para desmontar mil hectáreas.
Fuente: Clarín (Argentina)
Julio 15, 2003
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