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Esta característica hace del ozono un gas muy reactivo, que puede
tener efectos corrosivos sobre los materiales e irritar las mucosas de
los seres vivos.
En la estratosfera, una capa de la atmósfera entre 35 y 45 kilómetros
desde la superficie de la Tierra, se encuentra la ozonosfera o capa de
ozono, que es beneficiosa porque protege a los seres vivos de las radiaciones
ultravioletas provenientes del sol.
La combinación de moléculas del ozono con los clorofluorocarbonos
(CFC) destruye esta capa protectora, un fenómeno que se identificó
a mediados de los 80.
Esto llevó al Protocolo de Montreal, que prohibió el uso
de los CFC que se empleaban en aerosoles y refrigerantes.
Newchurch usó los datos recolectados por tres satélites
de la NASA y tres estaciones terrestres internacionales, y determinó
que desde 1997 ha disminuido el ritmo de destrucción del ozono en
la estratosfera.
Hubo varias enmiendas a la prohibición del Protocolo de
Montreal, y cada una ha hecho más estrictos los controles sobre
los CFCs y otros hidrocarbonos halogenados, explicó Newchurch.
Según Newchurch, "no hay todavía una expansión
de ozono, es simplemente que se pierde con menos velocidad.
Fuente: La Voz del Interior (Córdoba - Argentina)
Julio 30, 2003
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