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Existen un total de ocho emplazamientos nucleares, siete albergan al
total de los nueve reactores españoles: Trillo (Guadalajara), Cofrentes
(Valencia), Ascó I y II (Tarragona), Santa María de Garoña
(Burgos), José Cabrera (Zorita), Almaraz I y II (Cáceres)
y Vandellós II (el desmantelamiento del primer reactor fue decretado
a raíz del incendio que se desató en la planta en octubre
de 1989). El octavo es el almacén de El Cabril (Córdoba),
donde se ubica la planta de residuos radioactivos de baja y media intensidad,
el material contaminado de las propias centrales y los deshechos nucleares
de hospitales, laboratorios y algunas industrias. El combustible gastado
-barras de uranio enriquecido- constituye la llamada "basura"
nuclear de alta intensidad por la persistencia de la radiactividad que
emite y la duración de su poder contaminante, en torno a 100.000
años.
Perciben riesgo
Mariano Villa, abogado y gerente de AMAC trabaja en la gestión
de municipios que, como los citados, tienen en su territorio una central
nuclear. "La asociación trabaja a partir de la conciencia del
riesgo de estos municipios sin hipotecar el futuro y se preocupa de sus
ciudadanos, cosa que no hace la clase política, que le entra pavor
cuando escucha la palabra nuclear. Gestionamos los planes de emergencia
en caso de evacuación, los pagos anuales por parte de las centrales
o en el mantenimiento de canales de información a los ciudadanos
para que se sientan seguros, ya que la actividad nuclear genera aún
fijación en los lugareños".
Y es que en la última encuesta que publicará la AMAC en
los próximos días se reflejan datos concluyentes: los ciudadanos
confían en la gestión de las sedes nucleares pero no tanto
en el riesgo que supone la actividad de las mismas. Tres de cada cuatro
consultados piensan que las centrales nucleares representan "bastante
o mucho peligro". En 1998 eran poco más de la mitad, el 56%,
los que expresaban en esta línea. Además, carecen de información
sobre medidas de seguridad, a cuyo principal gestor, el Consejo de Seguridad
Nacional (creado en 1980, es independiente de la Administración
Central del Estado), no lo conoce dos tercios de los que viven en estos
72 municipios.
La presidenta del CSN, María Teresa Estevan Bolea, cree complicado
que "el mensaje del CSN llegue a los ciudadanos por su nivel cultural,
que no es grande, ya que se dejan llevar más por la emoción
que por la razón". Para Eduardo Fernández, presidente
del Foro de la Industria Nuclear, llegar directamente a los ciudadanos
es un error. "Hay que trabajar más para que las instituciones
locales se apoyen en la opinión de los expertos". "Hacer
percibir la seguridad a través del medio audiovisual, como la televisión
o el documental, para dar a conocer la gestión de residuos, no tiene
sentido", afirma.
Derecho a ser informados
Una directiva comunitaria aprobada en 1989 obliga a los estados a informar
en caso de emergencia nuclear, a conocer los efectos de la radioactividad
y las medidas de protección sanitaria. En España este acuerdo
fue ratificado en octubre de 1999.
"A pesar de que la información nuclear es un derecho inherente
de todos los ciudadanos, la única manera de que éstos estén
medianamente informados es a través del esfuerzo que haga el gobierno
local", asegura el gerente de la AMAC, que reivindica el desarrollo
de los comités locales de información. "Se trata de
un foro de participación con los electos locales, autonómicos,
estatales y representantes sociales". "Son comités activos
donde el interesado puede recibir información directa. Se elimina
así su carácter político y se institucionaliza el
canal de información entre el comité y los ciudadanos".
En Francia y en Suecia ya existían desde 1981 y 1984 respectivamente.
La primera vez que se pusieron en funcionamiento en nuestro país
tuvo lugar con el desmantelamiento de Vandellós I. "El comité
funcionó durante cinco años y el resultado ha sido muy positivo",
destaca Mariano Villa. Actualmente la AMAC ha creado un nuevo comité
de seguimiento del cierre de la central de Zorita, previsto para abril
de 2006. Dicha comisión está formada por instituciones alcarreñas
como la Delegación del Gobierno, confederación de empresarios,
Universidad de Alcalá de Henares o las Cajas de ahorro de Guadalajara.
"El objetivo de esta comisión es tratar temas de carácter
técnico para evitar debates políticos poco efectivos y que
no se materialicen en la búsqueda de un futuro adecuado para la
zona de influencia de esta instalación nuclear, que incluye a doce
municipios de nuestra asociación", asegura Villa.
Fuente: Heraldo (España)
Julio 14, 2003
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