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Santa Elena y Hernandarias son las ciudades más
afectadas
Derrumbe de barrancas en Entre Ríos
Los deslizamientos destruyeron diez viviendas y hay
otras quince en peligro
PARANA.- Diez viviendas ya forman parte de la historia en Santa Elena,
situada 150 kilómetros al norte de esta capital. Partes de las estructuras
se desplomaron desde lo alto de la barranca, y el municipio local terminó
de derrumbarlas para evitar accidentes.
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Otras 15 familias
abandonaron sus casas por el peligro de nuevos desmoronamientos; paralelamente,
las erosiones ponen en riesgo una escuela, un hospital, una capilla, un
club, un bar que ya perdió su cancha de bochas y las cañerías
principales del agua potable. En total, el número de evacuados supera
el centenar; a ellos se suman dos familias de Hernandarias.
El desastre provocó daños materiales, pero no personales,
y las familias fueron alojadas en casas en construcción que pertenecen
al Estado. "Estamos muy preocupados porque hay personas que están
a punto de perderlo todo. |
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Esperemos que no
llueva tanto en los próximos meses y que lleguen fondos para las
obras de defensa", afirmó el padre Ramón Zapata, de la
parroquia de Santa Elena. "Algunos ya fueron alojados en viviendas
de la provincia, pero el problema se extiende a otros lugares; hay otras
37 familias que corren serios peligros", dijo el sacerdote consultado
por LA NACION.
En la ribera, el espectáculo resulta desolador. Además de
lamentar los derrumbes de las paredes, los vecinos se muestran admirados
por el modo en que un ceibo de grandes dimensiones se hundió, erguido,
desde lo alto de la barranca hacia la orilla del río. Las barrancas
de más de 40 metros en esta zona -constituidas por sedimentos marinos,
arena del río acumulada durante dos millones de años y arcilla
depositada por el viento- son atacadas por el agua del río, que socava
las bases, y por las lluvias, que provocan un debilitamiento en las partes
altas.
En Santa Elena y Hernandarias, los registros de lluvias del primer semestre
de este año ya se aproximan a la media anual, lo que aceleró
los deslizamientos, que se presentan más abruptos desde octubre de
2002.
En Santa Elena la solución está avanzada, porque se terminó
un proyecto de defensa con un sistema de drenajes que costará 1400.000
pesos. El dinero para su realización ya fue comprometido por el gobierno
nacional. "Tuve una entrevista con el ministro del interior, Aníbal
Fernández, y me prometió el dinero para las obras. Es un alivio,
porque estamos pendientes de las lluvias y sabemos que toda la planta urbana
se encuentra en riesgo", dijo el intendente, Enzo Invinkelried. Explicó
que se necesitan 300.000 pesos para los estudios y entre 6 y 8 millones
de pesos para las obras.
Fuente: La Nación (Argentina)
Julio 7, 2003 |
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