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Sin embargo, dado que las Islas Solomón no son parte del CITES,
no se debió haber aplicado dicha convención.
En este sentido, Brian Baldwin, Alto Comisionado de ese País,
aseveró que, dado que los conflictos civiles están fuera
de control, algunos han aprovechado para sacar recursos naturales.
"La Policía y otras fuerzas del Estado se han colapsado y
esto ha permitido que algunos se aprovechen de sus compatriotas y de los
recursos naturales. La captura de los delfines y su explotación
es un ejemplo de lo que está sucediendo.", expresó.
Además las organizaciones ambientalistas recordaron que al promover
esta compra Arriaga ha violado también las leyes del Parque Marino
Punta Nizuc, por haber permitido la introducción de especies no
originarias del lugar.
"Que una especie exótica llegue a un parque marino nacional
y que no pase por la cuarentena indispensable es muy grave, porque si los
animales llegaron enfermos pueden afectar a las especies marinas nativas
de Quintana Roo", afirmó Araceli Domínguez, del Grupo
Ecologista del Mayab.
Aseguraron que este hecho viola también el artículo 13
de la Ley de Vida Silvestre que en su artículo 3 fracción
13 describe a los especímenes exóticos como "cualquier
ejemplar o población que esté fuera de su distribución
natural".
"Se trata de una violación directa del programa de manejo
de un área natural protegida y de una mañosa interpretación
de las leyes mexicanas para permitir la entrada de ejemplares exóticos",
afirmó Juan Carlos Cantú, director de Programas de Defenders
of Wildlife de México.
Las organizaciones ambientalistas exigieron revocar el permiso otorgado
por el funcionario y regresar a los 28 delfines a su lugar de origen.
Por Hanako Taniguchi Ponciano
Fuente: Grupo Reforma (México)
Julio 23, 2003
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