Premian en New York un proyecto de estudiantes argentinos destinado a proteger un ciervo amenazado de extinción

En una ceremonia realizada el 24 de Junio pasado en el Museo Americano de Historia Natural de New York, integrantes del Proyecto Ciervo de los Pantanos de la ONG Asociación para la conservación y el Estudio de la Naturaleza (ACEN) recibieron una importante distinción del BP Conservation Programme. El premio fue entregado por Jeffrey Sachs, director del Earth Institute de la Universidad de Columbia, invitado de honor a la ceremonia de entrega de premios de la edición 2003 de este prestigioso programa.

La distinción fue otorgada en reconocimiento al trabajo realizado por el equipo, durante los últimos seis años, para intentar revertir la situación por la que atraviesa el ciervo de los pantanos en las islas del Delta del Paraná, donde se encuentra en serio peligro de extinción. Los avances en el conocimiento de la biología de la especie, el hallazgo de un tipo de ambiente desconocido hasta el momento en la zona, y el trabajo educativo realizado junto a la comunidad local isleña para reducir la caza furtiva fueron las claves de su selección. Este premio permitirá al proyecto continuar con sus trabajos en el área por los próximos dos años.

El ciervo de los pantanos es una de las especies autóctonas más amenazadas de nuestro país y uno de los mas grandes mamíferos terrestres de Sudamérica. En la Argentina posee dos poblaciones de importancia, una de ellas en el Delta del Paraná y otra en los Esteros del Iberá. La población del Delta nunca había sido estudiada hasta que ACEN inició su proyecto en la región en 1997. Con el apoyo brindado por pobladores del Delta, y subsidiado con fondos otorgados por el BP Conservation Programme y el Grupo de Especialistas en Cérvidos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el equipo inició sus investigaciones para intentar dilucidar la situación de esta especie, dentro de una geografía muy compleja como son las islas del bajo Delta del Paraná. Desde entonces desarrolla diversas acciones para garantizar su conservación, a través de actividades de investigación, educación y gestión. El proyecto ha trabajado con el apoyo de la Dirección Nacional de Fauna y Flora Silvestres, la Dirección de Recursos Naturales de la Provincia de Buenos Aires, y el Municipio de San Fernando, organismos con los que ha desarrollado actividades conjuntas con el fin asegurar la protección del ciervo y de su hábitat.

El equipo ha logrado determinar la distribución del ciervo en el área, e identificar las principales amenazas que afectan a la especie. Trabajando junto a la comunidad local y en colaboración con las autoridades oficiales, el objetivo del proyecto es elaborar una estrategia de conservación a largo plazo para el ciervo dentro del ecosistema natural isleño.

Uno de los reconocimientos principales que los jurados destacaron del proyecto fue el haber podido identificar y localizar una formación vegetal natural de carácter flotante, nunca antes descripta en la literatura científica referente a esta zona. Los investigadores creen que estos verdaderos embalsados, localizados en el interior de algunas islas de difícil acceso, podrían cumplir una importante función como refugio para la especie durante los periodos de inundación, cuando los ciervos deben ponerse a resguardo del agua. Santiago D'Alessio, estudiante de Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires y coordinador del proyecto, señaló que "la información y el apoyo que brindaran los isleños baquianos durante las campañas de relevamiento resultó clave para su hallazgo. Ahora enfrentamos el desafío de estudiar la dinámica de estos singulares humedales, y comprender su función dentro del ecosistema isleño". Para ello contarán con la asesoría científica de la Dra. Ana Inés Malvarez, directora del Laboratorio de Ecología Regional de la Universidad de Buenos Aires, experta en el estudio de los humedales del Delta del Paraná.

Bernardo Lartigau, integrante del proyecto, alertó que "preocupa la creciente pérdida de conectividad entre los diferentes núcleos poblacionales, debido a la fragmentación y modificación de los espacios naturales, lo que dificulta el encuentro entre los ciervos. Ello atentaría contra la viabilidad y estabilidad en el tiempo de estas poblaciones".

Las gestiones y la información generada por ACEN en la primer etapa del proyecto resultaron fundamentales para impulsar, durante el año 2000, la declaración de la Reserva de Biosfera "Delta del Paraná" por parte de la Municipalidad de San Fernando y la UNESCO. Pablo Herrera, miembro de ACEN, destacó que "a través de esta iniciativa se intenta impulsar actividades de conservación, investigación y educación que propicien el desarrollo ambientalmente sostenible de la región de islas del bajo Delta."

Gustavo Aprile, integrante del equipo, señaló que "en este tipo de áreas de difícil acceso es fundamental la activa participación de los isleños, quienes deben ser los verdaderos protagonistas de las acciones de protección de la vida silvestre de estas islas". En esta nueva etapa, el equipo se propone trabajar intensamente junto a la comunidad local, especialmente las escuelas isleñas, con el objetivo de despertar en los más pequeños sentimientos de valoración y protección por la rica y singular naturaleza isleña.

Fuente: Asociación para la conservación y el Estudio de la Naturaleza (ACEN)
Julio 3, 2003