Un atlas ambiental metropolitano
Lo harán el museo argentino de Ciencias Naturales y la Facultad de Arquitectura de la UBA

Cómo era la región metropolitana antes de llenarse de gente? ¿Por qué hay barrios que se inundan con la sudestada? ¿Cómo se llaman los pájaros que sobrevuelan Buenos Aires? ¿Cómo evitar los riesgos de contaminación que acechan a doce millones de personas? Las respuestas estarán en el Atlas ambiental de Buenos Aires, que están elaborando el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA.

La iniciativa surgió de la doctora Paulina Nabel, investigadora del Conicet y jefa del laboratorio de Geología del Cuaternario del museo, y del arquitecto David Kullock, titular de la cátedra de Planificación Urbana y director de la maestría en ese tema, en la Facultad de Arquitectura. El proyecto fue aprobado en concurso y será financiado a medias por el Fondo Nacional para Ciencia y Técnica y la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad.

El trabajo, que estará terminado dentro de tres años, investigará el área metropolitana —es decir, el continuo urbano— junto con su entorno inmediato, tanto periurbano como rural. Abarcará aproximadamente la zona al este de la ruta provincial 6, desde Campana hasta La Plata, aunque algunos mapas excederán ese límite, como los de cuencas hidrográficas, fauna y flora.

"Será la primera vez que se encare el estudio de la región en forma integrada —destaca Kullock—. Se ha investigado mucho, pero en forma fragmentada, siendo que todos los aspectos interactúan".

"Este atlas no será una colección de mapas", previene el arquitecto. Gracias a las técnicas geomáticas —en las que se aplica la informática a la geografía— se puede procesar gran cantidad de datos y producir cibermapas, "que permiten una nueva mirada sobre el entorno", precisa Nabel.

Para su elaboración se ha convocado a las entidades de mayor especialización en la materia, como el Instituto Nacional del Agua, el Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Geográfico Militar, el Servicio Geológico Minero, el Servicio de Hidrografía Naval de la Armada y el INTA, entre otros organismos. Y por supuesto, al Conicet y al Museo de Ciencias Naturales, además de algunas ONG.

El atlas ambiental tendrá tres versiones: impresa, en CD-ROM y online, para incorporar una actualización permanente y para que sea accesible, también desde el lenguaje. Incluirá imágenes satelitales, microfotografías, infografías, mapas, representaciones de datos estadísticos, cuadros y esquemas.

No sólo las especies nativas y las exóticas estarán en el atlas; no sólo la evolución geológica y los suelos de la zona. "La región metropolitana es una unidad de interacción entre la gente, y el atlas debe reflejar las fuertes vinculaciones de la ciudad con su entorno", observa Nabel. Por lo tanto, el trabajo también mostrará, por ejemplo, las redes de distribución de la energía eléctrica, el sistema de deposición de residuos, y el ciclo completo del agua. Además, la franja costera y el Delta tendrán capítulos por separado.

Resultará revelador el poder comprender, a través de cortes transversales, cómo fue poblándose y edificándose la metrópoli a lo largo de más de cuatro siglos. Y, al mirar el hábitat de la pobreza, observar que esa población está ubicada en los peores lugares geomorfológicos.

"Los riesgos mayores de la región provienen del agua —advierte Kullock—: anegamientos por mal manejo de los residuos, y contaminación de napas por falta de servicios. A mediados del siglo XX, el 90 por ciento de la población estaba conectada a las redes de agua potable y de cloacas, y ahora esos servicios se redujeron al 70 y al 40 por ciento respectivamente".

"Estoy convencida de que vamos a producir una herramienta de gestión muy poderosa", se entusiasma Nabel. "La región metropolitana es una unidad viviente y funcional, pero con una gran fragmentación jurisdiccional y política —subraya Kullock—. Si no se implementa una forma de articulación y de conciliación políticas, se pueden producir muchos zafarranchos".

Sibila Camps.

Fuente: Clarín (Argentina)
Julio 11, 2003