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La UE no logra disminuir el impacto ambiental
de su sector energético
El último informe de la Agencia Europea
de Medio Ambiente señala que el consumo energético en la
Unión Europea sigue creciendo, mientras la eficiencia energética
progresa lentamente. Al tiempo que señala que las subvenciones siguen
distorsionando el mercado energético a favor de los combustibles
fósiles.
El informe, titulado "Energía y Medio Ambiente
en la Unión Europea", advierte que es necesario que la expansión
de las energías renovables deberá duplicar al menos su ritmo
actual, si se pretende alcanzar los objetivos de incrementar su cuota de
mercado de aquí al año 2010.
La energía es una cuestión central para
el bienestar social y económico, pero su producción y consumo
ejercen una presión notable sobre el medio ambiente. Esta presión
incluye la inducción de cambios potencialmente peligrosos del clima
mundial, el deterioro de los ecosistemas naturales, el daño al entorno
arquitectónico y el menoscabo de la salud humana.
"El informe demuestra que, si bien se han logrado
algunos éxitos, el progreso general realizado en la incorporación
de las necesidades de protección del medio ambiente en la política
energética ha sido hasta ahora insuficiente", en palabras de
Domingo Jiménez-Beltrán, Director Ejecutivo de la AEMA.
Y añade: "También demuestra que algunos
países y sectores de la UE lo hacen mucho mejor que otros. La UE
podría mejorar sus logros globales si los Estados miembros cuyos
resultados son inferiores a la media aprendieran de los que se sitúan
a la cabeza".
Las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE
disminuyeron un 3,5% entre 1990 y 2000, pero si no se adoptan contramedidas
adicionales es probable que aumenten de nuevo hasta el año 2010
a un nivel cercano al de 1990. Esto se debe a un aumento previsto de las
emisiones relacionadas con la energía, impulsadas sobre todo por
la fuerte demanda de carburantes de transporte.
La UE corre, por consiguiente, el riesgo de no alcanzar
su objetivo, fijado en el marco del Protocolo de cambio climático
de Kyoto, que acaba de firmar, de rebajar las emisiones de gases de efecto
invernadero al 8% por debajo de los niveles de 1990 hasta el período
2008-2012.
En relación a la producción de energía
renovable, ésta ha crecido un promedio del 2,8% anual entre 1990
y 1999, pero su cuota en el consumo energético total solo ha aumentado
ligeramente, del 5,0% al 5,9%, porque el consumo total también ha
crecido.
Las proyecciones de la demanda futura de energía
implican que el índice anual de crecimiento de la energía
renovable debe aumentar más del doble, hasta el 7%, si se quiere
cumplir el objetivo de una cuota del 12% para 2010. La experiencia de algunos
Estados miembros indica que ciertas medidas de apoyo pueden acelerar el
crecimiento.
Finalmente, los combustibles fósiles siguen
dominando el consumo energético, pero se han limitado sus presiones
medioambientales gracias a la sustitución del carbón y el
lignito por gas natural, que es relativamente más limpio. No obstante,
no se prevén nuevas sustituciones para después de 2010.
Fuente: Geoscopio
Junio11, 2002
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