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Podría pasar 20 años en la cárcel.
Ella misma informó sobre el fuego a sus superiores. Lo que no contó
en principio fue que las llamas nacieron de su ira: quemó una carta
de su ex marido.
Fuego australiano
Terry Barton, una técnica forestal estadounidense
de 38 años, podría pasar los próximos 20 años
en la cárcel. Está acusada de un delito que admitió:
inició con sus propias manos uno de los incendios más importantes
en la historia del estado de Colorado, en el Bosque Nacional Pike, que
estaba bajo su custodia.
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DEVASTADO.
ASI QUEDO EL BOSQUE NACIONAL PIKE. EL FUEGO DESTRUYO 41.684 HECTAREAS.
LOS DAÑOS DEMANDARIAN 6,7 MILLONES DE DOLARES.
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El 8 de junio pasado, Barton cumplió con parte
de sus obligaciones. Llamó a sus superiores para informarles que
había olfateado humo en el aire. Había descubierto una fogata
ilegal que no logró apagar. Ese día, mientras cumplía
con su obligación de vigilar que nadie provocara fogatas en época
de sequías, Barton encendió un fósforo en medio del
bosque. Con fuego destruyó algo que, un día antes, había
despertado su ira: la carta de su esposo, de quien estaba separada.
Lo que ella no contó ese día es que el
fuego, que ya destruyó 41.684 hectáreas propiedad del gobierno
y 22 casas, nació entre sus manos. Como los investigadores no le
creyeron del todo, sospecharon y comprobaron que no pudo haber olido el
fuego desde donde estaba. "Pensé que se trataba de algo sin
consecuencias", confesó la mujer, que ahora está detenida.
No fue así. Con los fuertes vientos, el fuego
se extendió rápidamente hasta alcanzar la zona de los pinos
de la forestación de Colorado. Uno de los focos, cerca de Denver,
la capital, es el más importante en la historia de ese Estado con
40.500 hectáreas destruidas por las llamas, lo que obligó
a unos 5.400 habitantes a abandonar sus casas.
El incendio llegó a 16 kilómetros de los
suburbios de Denver, puso en riesgo 10.000 viviendas, provocó columnas
de humo que podían ser vistas desde el espacio, destruyó
viviendas y una empresa. Los daños económicos ocasionados
por este incendio son, hasta el momento, de alrededor de 6,7 millones de
dólares. Sin embargo, la suma podría llegar a 50 millones
de dólares una vez sean apagadas las llamas de uno de los siete
incendios forestales que barren ahora las montañas de Colorado.
Un tercio del incendio estaba ayer bajo control. Temperaturas
más bajas, el aumento de la humedad y vientos más calmos
durante el último fin de semana ayudaron a los 2000 bomberos que
trabajan, y que debieron cavar "cortafuegos" grandes zanjas
en la tierra para frenar el avance de las llamas sobre la vegetación,
entre el incendio y Denver. Un clima templado y lluvias dispersas en la
región durante el sábado ayudaron a los equipos de bomberos.
Sin embargo, en la tarde, los vientos cobraron fuerza y obligaron aterrizar
a los aviones hidrantes.
"No tenemos un perímetro seguro en el flanco
norte. Hasta que no tengamos una línea que podamos mantener durante
unos días, nada está asegurado", dijo el vocero de los
bomberos, Mike Smith. En el límite sur, los bomberos hacían
todo lo posible por contener el incendio, y que no alcance el Lago George,
donde hay una pequeña comunidad.
Al inmenso esfuerzo por terminar con el fuego en la región,
a las autoridades, los bomberos y los vecinos se les agrega la indignación
de saber que uno de ellos fue quién encendió el fósforo
que comenzó uno de los incendios más rebeldes que recuerdan.
"Todos queríamos pensar que era algún
tonto llegado de otro lugar. Uno puede entender eso. El que sea una de
nosotros lo hace verdaderamente triste", dijo Jody Penny, de 45 años,
quien fue evacuada de la zona de Florissant Heights el martes, quedándose
desde entonces en una posada. Rick Cables, responsable del Servicio Forestal
de Colorado, calificó la revelación de Barton como "una
trompada en el estómago". "No lo puedo creer. Dedicamos
nuestra vida a la verdadera preservación de los bosques agregó.
Saber que lo hizo uno de nosotros nos lastima profundamente".
Fuente: Clarín
Junio 18, 2002
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