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¿Cómo se explica semejante pasión
por el frío?
"Los glaciares subpolares
-aquellos que se encuentran en los polos o cerca de ellos- constituyen
el mejor sensor natural para medir el impacto del calentamiento global,
ya que los cambios en la temperatura ambiente se traducen inmediatamente
en variaciones en el caudal de sus ríos subterráneos",
dice a modo de respuesta el doctor Eraso, que actualmente se encuentra
en esta ciudad para participar del XV Congreso Geológico Argentino,
que finaliza hoy.
Los resultados preliminares de
sus estudios revelan que en los últimos trece años se ha
duplicado el caudal de los ríos que corren por el interior de los
glaciares antárticos, como resultado del aumento de la temperatura
global. En el Polo Norte la situación es aún peor: durante
el mismo período, el caudal de estas kilométricas tuberías
que horadan las entrañas de los glaciares árticos se ha cuadruplicado.
Pero los hallazgos del proyecto
internacional del que participa Eraso no sólo permiten evaluar el
impacto del calentamiento global sobre las grandes masas de hielo del planeta:
también han aportado una solución científicamente
válida a un enigma que desvela a los expertos en cambio climático.
Torear al toro de hielo
Desde hace unos años, los
científicos han notado que la pérdida de masa sólida
(hielo) de los casquetes polares que es monitoreada mediante sofisticados
sistemas satelitales permite explicar tan sólo las dos terceras
partes del aumento del nivel que experimentan en la actualidad los océanos.
Por algún lado, el planeta está haciendo agua a escondidas
de los investigadores.
"El problema -explica el doctor
Eraso- es que estas mediciones satelitales no permiten tomar en cuenta
un factor hasta ahora ausente en el balance de masa glaciar: el agua que
sale de los glaciares a través de sus ríos subterráneos
y va hacia el mar. Esta no puede ser computada desde los satélites;
para estudiarla hay que bajar al ruedo a torear el toro."
En 2000, un proyecto de la Unesco
tomó el toro por las astas al abordar el calentamiento global a
partir del estudio de los ríos subterráneos que corren por
el interior de los glaciares subpolares continentales.
¿Por qué los científicos
prefieren a estos últimos como objeto de estudio? "Necesitamos
observar este fenómeno en aquellos glaciares donde el casquete de
hielo no llega a la costa -responde-, porque es imposible delimitar dónde
termina el agua que sale del glaciar y dónde empieza el océano."
Eraso y sus colegas han instalado
modernos sistemas experimentales de monitoreo en diversos glaciares continentales
árticos y antárticos, repartidos desde Groenlandia hasta
la península antártica, para registrar mediciones sistemáticas,
a intervalos regulares, que permitan correlacionar las cotidianas oscilaciones
de la temperatura atmosférica con la variación en el cauce
de los ríos subterráneos.
El mecanismo de génesis
de estos ríos merece un párrafo aparte. "Son posibles
en tanto el agua y el hielo pueden coexistir a una temperatura de cero
grado -explica Eraso-. Cuando la radiación solar funde pequeños
puntos del hielo de la superficie del glaciar, genera agua que corre cuesta
abajo hasta encontrar pequeñas fisuras por donde meterse. Una vez
dentro del glaciar, el agua derrite el hielo por un proceso denominado
fusión friccional: al circular, genera calor por fricción
que funde parte de las paredes del conducto."
Una hipótesis de trabajo
Gracias a los estudios de Eraso
y sus colegas, hoy los glaciares tienen mucho que decir sobre el impacto
real del calentamiento global. En primer lugar, la extrapolación
a áreas más extensas de los datos de la fusión friccional
en los glaciares estudiados arroja "cifras importantísimas
e insospechadas que pueden responder de dónde sale ese tercio de
agua que falta para justificar que el mar ascienda mucho más de
lo que el balance de pérdida de hielo permite explicar", asegura
el geólogo.
Por otro lado, este equipo internacional
de investigadores ha demostrado que hasta la más mínima alza
en la temperatura atmosférica se traduce en un aumento del caudal
de los ríos subterráneos de estas moles de hielo. Y no sólo
eso: "En los últimos trece años, la fusión glacial
por descarga líquida se ha duplicado en la Antártida, mientras
que a la misma latitud norte se ha cuadruplicado", apunta.
¿Por qué tal diferencia
entre Norte y Sur? "Existen varias explicaciones posibles -responde
Eraso-. En el hemisferio norte hay un nivel industrial más alto,
especialmente en América del Norte, donde el 4% de la población
genera el 25% de los contaminantes relacionados con el efecto invernadero.
Por otro lado, el microclima de la Antártida es más frío."
¿Se duplicará el
caudal de estos ríos subterráneos en los próximos
trece años?, se pregunta Eraso. "Sabemos que la función
no es lineal, es exponencial. Pero eso, por ahora, es sólo una hipótesis
de trabajo. Y recién estamos empezando los estudios."
Por Sebastián A. Ríos
Fuente: La Nación
Abril 26, 2002
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