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Emisiones de gases nocivos Regirá desde hoy el mayor pacto ecológico
de la historia
Es el Protocolo de Kyoto, que fue firmado por 141
países
PARIS.– El Protocolo de Kyoto, el ambicioso tratado mundial de
defensa del medio ambiente, entrará hoy en vigor con la notable
ausencia de Estados Unidos –el país más contaminante–,
en un intento de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero,
causantes del calentamiento de la atmósfera del planeta.
Hasta ahora 141 países han firmado el protocolo de 1997. Entre
las principales excepciones, EE.UU. y Australia alegan que el cumplimiento
de estas condiciones pondría en peligro sus crecimientos económicos
y dejaría sin empleo a millones de trabajadores. Tampoco adhirieron
Croacia y Mónaco.
El Protocolo de Kyoto establece legalmente objetivos vinculantes para
recortar las emisiones de gases de efecto invernadero, producidos por
las naciones ricas, y que pueden significar más sequías
e inundaciones, la elevación del nivel del mar y la extinción
de miles de especies para 2100.
El objetivo es reducir, entre 2008 y 2012, un promedio de 5,2 por ciento
de las emisiones a la atmósfera de los seis gases que generan
el efecto invernadero: dióxido de carbono, metano, óxido
nitroso, hidrofluorocarbono, perfluorocarbono y hexafloruro sulfúrico.
Kyoto impone un esfuerzo mayor a los países industrializados,
donde las emisiones de los gases nocivos han crecido en forma considerable
desde 1990. Sólo Estados Unidos emite el 36% del total de los
gases y el 21% de dióxido de carbono que sale a la atmósfera.
Algunos países lograron reducir sus emisiones en los últimos
años, como, por ejemplo, Alemania. Sin embargo, otros, como Japón,
España, Italia y Austria, están lejos de cumplir con sus
objetivos.
El Protocolo no obliga a los países del hemisferio sur a reducir
sus emisiones de gases contaminantes, aunque sus economías sean
de un volumen importante, como las de China, la India o Brasil.
Estados Unidos firmó el Protocolo, pero decidió no ratificarlo
en 2001 por los supuestos daños que iba a acarrear su cumplimiento
a la economía del país. El presidente George W. Bush se
limitó, entonces, a prometer que apoyaría las reducciones
de gases únicamente mediante las acciones voluntarias y el desarrollo
de nuevas tecnologías.
"Bajo esta administración, nos hemos comprometido como nunca
antes para reducir [las emisiones de] gases de efecto invernadero, de
un modo que permita a nuestra economía seguir progresando",
dijo el vocero Scott McClellan.
La Casa Blanca también se muestra contraria a que a países
en desarrollo, como China o la India, no se les exija el recorte en las
emisiones de gases.
Crecimiento sin freno
En el mundo, se emiten unas 600.000 toneladas de dióxido de carbono
al año. Una cifra que crece sin freno por el tipo de vida del
planeta, basado en el consumo de combustibles fósiles como el
petróleo, el carbón o el gas. Los expertos coinciden en
que prácticamente cualquier actividad humana es contaminante:
desde la luz eléctrica que se utiliza en los hogares, pasando
por el uso del automóvil, el aire acondicionado, la calefacción,
hasta las industrias siderúrgicas, refinerías petroleras
o cementeras.
Sólo el uso del petróleo y otras energías fósiles
es responsable del 80% de las emisiones de gas carbónico, que
actúa como una pantalla reflectante para el calor que emite la
Tierra y lo envía de vuelta a ésta.
Según un grupo de expertos de la ONU, el cambio climático
está ya en marcha y el aumento de la temperatura mundial para
2100 podría oscilar entre 1,4 y 5,8 grados. Incluso si se aplica
en su totalidad, Kyoto recortará el previsible aumento de las
temperaturas en tan sólo 0,1 grados centígrados para 2100,
según las proyecciones de la ONU.
Un aumento de la temperatura acarreará el deshielo de glaciares
y, por ende, el aumento de las aguas del mar con la consiguiente inundación
de islas y zonas costeras, la desaparición de zonas agrícolas
fértiles y de especies de la fauna y la flora, además del
surgimiento de nuevas enfermedades de consecuencias imprevisibles para
la supervivencia humana.
También podría acarrear el desplazamiento de más
de 150 millones de personas para 2050, según un estudio recientemente
presentado por un grupo de expertos en cambios climáticos. Sólo
en la India podría haber más de 30 millones de "refugiados
del clima".
Para evitar los cataclismos, numerosos científicos juzgan indispensable
reducir las emisiones en un 50% para 2050 a escala mundial. Este esfuerzo
necesita, subrayan los europeos, un nuevo acuerdo climático en
el que participe Estados Unidos y grandes países del sur, como
China, cuyas emisiones superan ya las de la Unión Europea.
Las Naciones Unidas afirma que la lucha del cambio climático
será una tarea larga y difícil."Kyoto es sin duda
sólo el primer paso", dijo Klaus Toepfer, responsable del
Programa Ambiental de la ONU. "Tendremos que hacer más para
combatir este rápido incremento de las temperaturas. Será un
trabajo duro", indicó. "Pero si se calcula el costo
de actuar contra el costo de no actuar se verá que éste
es el mejor beneficio por inversión que se pueda tener",
destacó el funcionario.
Sin embargo, algunos dudan del acierto de esas inversiones, por ejemplo,
para cambiar hacia energías limpias, como la solar o eólica.
El danés Bjorn Lomborg, autor de "Los ecologistas escépticos",
afirma que Kyoto costará 150.000 millones de dólares al
año y que ese dinero se podría usar mejor para combatir
enfermedades como el sida y la malaria, luchar contra la malnutrición
y promover el libre comercio.
La entrada en vigor del Protocolo se retrasó durante años,
empantanado en negociaciones interminables y ratificaciones que no llegaban.
Para que el pacto se convirtiera en jurídicamente obligatorio
para los países suscriptores tenía que ser ratificado por
un número de naciones industrializadas que al menos generasen
el 55 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono.
Hubo que esperar hasta la sorpresiva decisión de Rusia (17% de
las emisiones) en noviembre pasado para que se produjera el definitivo
espaldarazo para el Protocolo.
Agencias AFP, Reuters y DPA
González García presidirá la ceremonia
(DyN).- El ministro de Salud de la Nación, Ginés González
García, que encabezará en Japón el acto de lanzamiento
del Protocolo de Kyoto, opinó ayer que hoy será "un
día histórico para la humanidad", porque se firmará la
entrada en vigor del tratado, tras los acuerdos de la última cumbre
climática, realizada en Buenos Aires. "Será un día
histórico porque todos los países, incluso los de mayor
desarrollo industrial, como Japón, se comprometerán a reducir
la emisión de gases a la atmósfera. Es una apuesta al futuro
de las próximas generaciones", dijo el ministro en declaraciones
radiales.
Fuente: La Nación (Argentina)
Febrero 16, 2005
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