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México: acusan al gobierno de promover la destrucción
de la naturaleza
Organizaciones de ambientalistas, empresarios, colonos, pescadores y
prestadores de servicios turísticos de 10 estados llamaron a buscar
estrategias y acciones comunes para enfrentar la "política
gubernamental y el modelo de desarrollo contrarios a los intereses del
pueblo mexicano, a los ecosistemas costeros y a la soberanía nacional".
Apremiaron la creación de un frente nacional para la defensa
y conservación de los ecosistemas costeros, en el que se buscará que
también participen campesinos y pueblos indios, así como
pobladores y defensores de derechos humanos, para enfrentar la problemática
común que afecta a la tierra, a los recursos naturales, ecosistemas
forestales y costeros, así como a derechos y beneficios económicos,
sociales y culturales.
Organizaciones de Oaxaca, Guerrero, Michoacán,
Colima, Jalisco, Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa
y Nayarit advirtieron
que al "tráfico de influencias, el uso de información
privilegiada, de los recursos públicos y de los bienes de
la nación,
y la entrega de la soberanía nacional para beneficiar a grandes
corporaciones privadas nacionales y extranjeras se le llama progreso
y desarrollo. Estos actos de corrupción no son castigados,
sino premiados por el actual Ejecutivo federal".
Lo anterior
ha ocasionado, entre otros problemas, cambio de uso de suelo "sin
autorizaciones de ningún tipo, para llevar a cabo la construcción
de la infraestructura y desarrollos inmobiliarios, turísticos,
industriales, portuarios, de comunicación, energéticos,
camaronícolas, presas hidroeléctricas y plantaciones
forestales comerciales con especies exóticas", lo que
destruye los ecosistemas costeros (arrecifes, bahías, lagunas,
ríos, playas, dunas,
esteros, manglares, humedales, selvas bajas, medianas, altas y matorrales),
indicaron.
Estos planteamientos fueron hechos por las organizaciones
Bios Iguana, de Colima; la red Alianza para Sustentabilidad del
Noroeste Costero
Mexicano (Alcosta), de Baja California, Baja California Sur, Sonora,
Sinaloa y
Nayarit; la Red de Organizaciones no Gubernamentales Ambientalistas
de Zihuatanejo (ROGAZ), de Guerrero; la Asociación de Surtfy,
la Asociación de Hoteleros y el Grupo Ecológico Manglar
AC, de San Blas, Nayarit; la Asociación de Colonos de la
Bahía
de Mantanchen, Nayarit, así como Guerreros Verdes, Greenpeace
México y la Comisión de Bosques y Selvas del Pacto
de Grupos Ecologistas, entre otras, durante dos reuniones regionales
-en San Blas,
Nayarit, en noviembre de 2004, y en Zihuatanejo, Guerrero, en enero
de este año- en las cuales intercambiaron información
y experiencias sobre los problemas específicos que afectan
a cada lugar.
La próxima reunión regional se realizará en
Mazatlán,
Sinaloa, a mediados de marzo; un encuentro nacional está programado
del 22 al 24 abril próximo en Manzanillo, Colima.
La desregulación
legal, subsidio ambiental a inversionistas
En la Declaración
de San Blas, Nayarit, por la defensa y conservación
de los ecosistemas costeros, las organizaciones denunciaron que
el otorgamiento de autorizaciones, permisos, concesiones y certificaciones
para la realización
de obras y actividades públicas y privadas se ha efectuado "sin
cubrir los requisitos mínimos ambientales, hidrogeológicos,
urbanos, de respeto de derechos, de seguridad y otros, que impidan
la destrucción y aseguren la conservación del hábitat
de los distintos ecosistemas, tal como regula y marca la legislación
de competencia nacional, como la regulación obligatoria
suscrita en acuerdos y tratados internacionales".
Asimismo,
que la modificación de la legislación, el otorgamiento
de autorizaciones y la ejecución de proyectos, obras y actividades
se han realizado de forma "autoritaria, impositiva, con el
desconocimiento y sin la participación de los afectados,
además contra
su voluntad, violando sus derechos y afectando sus intereses".
La modificación y adecuación del marco normativo
legal (artículo 27 constitucional; leyes: Indígena,
Agraria, de Aguas Nacionales, Forestal, General del Equilibrio
Ecológico
y Protección al Ambiente, y normas: NOM-O59, NOM-022 y otras) "sólo
están sirviendo para posibilitar la destrucción de
los ecosistemas costeros y facilitar las grandes inversiones en
los mismos.
Esta desregulación legal se convierte en un subsidio ambiental
para los grandes inversionistas, en el cual se privilegia el beneficio
privado particular sobre el bien común e interés
público",
agregaron.
Beneficia Fonatur a grandes corporaciones
Consideraron que "se perfila
una política gubernamental y
modelo de desarrollo contrarios a los intereses del pueblo
mexicano, de los ecosistemas costeros y de la soberanía nacional" dado
que el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) está vendiendo
lotes con vegetación de ecosistemas costeros para el
desarrollo inmobiliario y turístico, "sin las licitaciones
respectivas, utilizando los bienes de la nación y los
recursos públicos,
para el beneficio privado de las grandes corporaciones".
Además, los yates que llegan a las costas mexicanas
debido al proyecto de la Escalera Náutica no ocupan
la infraestructura y servicios turísticos ya establecidos
en todo el litoral del mar de Cortés y el Pacífico;
las líneas de cruceros
del Pacífico y el Caribe transportan turistas cautivos
de sus paquetes de servicios, y menos de 10 por ciento desembarca
y consume
por unas horas en tierra, pero en servicios "monopolizados" por
esas líneas.
Afirmaron que el desarrollo inmobiliario
y turístico, la infraestructura
portuaria (dársenas, marinas y muelles), para yates
y cruceros, estaciones de gas, de contenedores y servicios
de transportación
integral modular, los estanques de las empresas camaronícolas,
las plantaciones forestales comerciales con especies exóticas,
la construcción de presas, carreteras y otras "se
han realizado y realizan controlando y afectando tierras de
propiedad social y de la
nación; expropiando tierras; desapareciendo pueblos,
ejidos y comunidades; afectando a indígenas, campesinos,
pescadores y a prestadores de servicios turísticos ya
establecidos".
Los afectados que han mantenido actitud
crítica a estos proyectos,
que defienden sus derechos e intereses, así como los
ecosistemas costeros, "han recibido trato de criminales
por parte de las dependencias gubernamentales, así como
campañas de desprestigio y desinformación
pública por parte de corporaciones beneficiadas con
las autorizaciones".
Entre los acuerdos que se tomaron
para enfrentar esta problemática,
destacan: exigir la entrega de información pública;
analizar críticamente las políticas, modelos,
planes, programas, proyectos y obras gubernamentales de desarrollo
que afectan los ecosistemas,
el beneficio colectivo, el bien común, el interés
público
y la soberanía nacional.
Decidieron construir políticas
sociales, estrategias y acciones de resistencia civil en un
frente común de perspectiva nacional,
así como acciones culturales para la defensa, conservación
y uso sustentable de los ecosistemas; desarrollar y consolidar
instrumentos organizativos con base social, técnicos,
legales, campañas
de difusión y comunicación, y talleres de capacitación.
Acordaron también realizar denuncias ambientales, administrativas,
penales y agrarias, en contra de las instituciones, funcionarios
y particulares "que
afecten los ecosistemas, los intereses del bien común,
los derechos y la soberanía nacional"; encauzar
denuncias en organismos internacionales por los mismos hechos
y objetivos, donde se pidan medidas
cautelares y de urgente aplicación, así como
porque no hayan tenido una resolución favorable en el
país.
En la reunión efectuada en Zihuatanejo
se denunció que
la existencia de las Administraciones Portuarias Integrales
(API) ha ocasionado la privatización de las superficies
marinas, como ocurre en Manzanillo, Colima, y Lázaro
Cárdenas, Michoacán.
Se expuso que en el caso
de la presa La Parota, Acapulco, se presentó un
análisis de la inviabilidad ambiental del proyecto,
no obstante lo cual la Secretaría de Medio Ambiente
y Recursos Naturales autorizó la
Manifestación de Impacto Ambiental para su construcción.
Se subrayó que "el gobierno es el principal promotor
de la destrucción del patrimonio natural"; se propuso,
entre otras cosas, "hacer una tipología del modo
de operar de los funcionarios para conocer y denunciar su conducta
delincuencial" y realizar campañas
de "adopte un funcionario", para dar seguimiento
a sus actuaciones.
Fuente: La Jornada (México)
Febrero
21, 2005
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