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Polémica en los Estados
Unidos
Experimentan con pesticidas en humanos
Ingieren líquidos con sustancias tóxicas
a cambio de dinero
* Durante cinco años se permitió
el reclutamiento de voluntarios para estos ensayos
* Estos estudios han despertados debates entre los científicos
MADRID (Del diario ABC/ GDA).- Durante décadas,
el sector químico ha evaluado la toxicidad de los pesticidas en
ratones de laboratorio, pero por efecto de una normativa aprobada hace
cinco años en Estados Unidos, destinada a extremar la protección
de la salud infantil, algunas empresas que producen estos compuestos químicos
han realizado estudios de toxicidad de nuevos pesticidas en humanos.
A lo largo de cinco años, la Agencia de
Protección Ambiental (EPA), de los Estados Unidos, aceptó
estos estudios con voluntarios, pero en el año 2001 adoptó
una moratoria hasta que un panel de la Academia Nacional de Ciencias
de Estados Unidos determine si es aceptable desde el punto de vista ético
la realización de estudios en los que pequeños grupos de
personas, a cambio de una recompensa económica, ingieren pesticidas
disueltos para determinar qué dosis son perjudiciales para la población
en general.
Este tipo de experimentación humana, que las autoridades y las
compañías consideran positivas desde el punto de vista científico
por su utilidad, ha provocado inquietud en el mundo científico de
Estados Unidos, donde la investigación biomédica con personas
está estrechamente vigilada y se rige, al igual que en España
y otros países occidentales, por los principios éticos de
la Declaración de Helsinki.
Dudas éticas
A diferencia de la investigación médica sobre nuevos tratamientos,
la experimentación con humanos de pesticidas y compuestos químicos
carece aún de directrices fijadas por las autoridades. De hecho,
la polémica no se reduce a estos compuestos utilizados contra las
plagas que amenazan los cultivos.
Actualmente, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados
Unidos acepta estudios en los que voluntarios son expuestos deliberadamente
a compuestos que contaminan las aguas.
Hace poco más de dos años surgió la polémica,
cuando la organización no gubernamental Environmental Working Group,
con sede en Washington, denunció la falta de ética en una
serie de experimentos realizados en la Universidad de Loma Linda. Allí,
varias docenas de personas fueron reclutadas, a cambio de una recompensa
económica, para que ingirieran diversas cantidades de perclorato,
un componente tóxico del combustible de los cohetes que ha contaminado
buena parte de las reservas de agua del sur de California.
El estudio, según denunció Environmental Working Group,
era financiado por la empresa aeronáutica Lockheed Martin, presuntamente
causante de esa contaminación de las aguas.
Cuando este tipo de experimentación en humanos se centra en compuestos
que no son potenciales medicamentos surge la duda ética.
En España, por ejemplo, los ensayos científicos con heroína
en toxicómanos, autorizados en Andalucía y Cataluña,
exigieron la calificación previa de la heroína como producto
en fase de investigación médica. Teóricamente, la
dispensación de la droga está limitada al tiempo de duración
del estudio, pero si se aplicara a rajatabla la Declaración de Helsinki,
ésta debería continuar si se demostrara beneficiosa para
los participantes en el estudio.
Aunque no todos los ensayos despiertan las mismas dudas éticas,
las pruebas con nuevos fármacos todavía no han vencido el
resquemor de los voluntarios. Un estudio norteamericano reciente advertía
de que los ensayos clínicos estaban en peligro de extinción
porque cada vez costaba más encontrar voluntarios dispuestos a participar
en este tipo de pruebas.
Fuente: La Nación
Febrero 26, 2003
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