El oleoducto ecuatoriano, en la región de mayor biodiversidad del mundo se halla paralizado

El oleducto que construye un consorcio internacional en Amazonia ecuatoriana, en el cual hay empresas argentinas, sigue generando oposición en la población local. El ministerio de Ambiente cuestiona obras no autorizadas y el manejo del plan ambiental

El Ministerio del Ambiente de Ecuador suspendió temporalmente la semana pasada, los trabajos del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) en la zona de Guarumos en Mindo, debido a la apertura de una trocha no autorizada para instalar un "by pass" en la zona de Guarumos.

La obra no consta en el Plan Constructivo del OCP y no fue aprobada por el Ministerio, según expuso Édgar Isch, ministro del Ambiente, cuando notificó la suspensión a Andy Patterson, presidente ejecutivo del consorcio OCP.

El Ministro se reunió, el viernes, con representantes de OCP y el sábado, una comisión de funcionarios del Ministerio realizó una inspección en el sector de Guarumos para determinar si se cumple el plan de manejo ambiental.

Édgar Isch, justificó la suspensión temporal de los trabajos en Mindo. A su criterio, no se cumple el plan de manejo ambiental ni las condiciones de la licencia que se le otorgó al OCP, pues se afecta un área mayor del derecho de vía.

"No se trata de bloquear una obra importante y que está avanzada. La intención es hacer cumplir los parámetros ambientales que se acordaron y proteger un área biodiversa", dijo Isch. Descartó una posible suspensión de la licencia ambiental y admitió: "Lo que queremos es negociar con la empresa".

El ministro señaló que se anuló el convenio verbal, vigente con la anterior administración, el cual estipulaba que las inspecciones del avance de la obra, el Ministerio debía notificarlo por escrito, con 72 horas de anticipación.

Por su parte, María de los Ángeles Mantilla, vocera de OCP, señaló que la suspensión de los trabajos no significa el retiro de la autorización otorgada.

"No hay razón para que se retire la licencia ambiental en la zona de Mindo; la paralización de los trabajos se debió a la construcción de un ´by pass´ en Guarumos que utilizamos para el transporte de materiales", dijo la funcionaria.

Esta es la segunda suspensión que se realiza en la zona de Guarumos, pero es la primera que se efectúa por iniciativa directa del Ministerio del Ambiente.

En marzo del año pasado se detuvo temporalmente la licencia ambiental, pero fue en respuesta a un informe desfavorable que se originó en el Ministerio de Energía y Minas.

A criterio de Jorge Albán, de la Veeduría Ambiental del OCP de la Comisión del Control Cívico de la Corrupción, estos inconvenientes no son una novedad.

Las observaciones al OCP no se limitan a la zona de Guarumos. El resto de áreas protegidas también llama la atención del Ministerio. Isch denunció que el Consorcio OCP ha violado el artículo 81 de la Ley Forestal y no ha pagado el impuesto de piedemonte a lo largo de toda la ruta. Este tributo tiene un valor de dos dólares por cada metro cúbico de madera que se corte. Isch, sin embargo, no especificó el monto total que OCP no ha pagado por el efecto.

Pero María de los Ángeles Mantilla, vocera de la compañía OCP, refutó las acusaciones del ministro Édgar Isch. "OCP ha pagado todos los impuestos y tasas necesarias para la construcción del Oleoducto. Nos reuniremos con el Ministro del Ambiente para aclarar varios puntos, entre ellos este del piedemonte", explicó.

"Guarumos es una zona frágil y existen problemas. Esto se agrava pues no se definieron, desde el inicio, las obras complementarias y por eso se cometen varias arbitrariedades como el abrir caminos".

Antes de que se extienda la licencia ambiental al OCP, se realizaron 72 observaciones en temas como el estudio de alternativas, el medio biótico, el físico, aspectos socioeconómicos y productivos, el plan de manejo ambiental y las audiencias públicas.

El área de Mindo es una de las zonas con mayor sensibilidad ambiental. La arista de Guarumos tiene cuatro kilómetros y es el hábitat de aves en peligro de extinción como el colibrí zamarrito pechinegro.

El OCP está diseñado para transportar petróleo de 18° a 24° API. Para poder transportarlo se requiere disminuir su viscosidad, por lo cual el crudo será calentado a 80° centígrados.

Las denuncias llegaron a Madrid

La construcción del nuevo oleoducto, por un consorcio petrolero internacional en parte financiado por entidades españolas, podría tener graves consecuencias ecológicas y sociales para el ambiente natural y el pueblo de Ecuador, denunciaron ecologistas y movimientos campesinos e indígenas en Madrid.

La denuncia busca que las empresas que participan en el Oleoducto de Crudo Pesado (OCP), "se responsabilicen por lo que están haciendo en el Ecuador" y para que "la población de estos países sepa lo que sus compañías están financiado", afirmó en rueda de prensa la portavoz de la organización Acción Ecológica del Ecuador, Nathalie Weemaels.

En la construcción del OCP, que comenzó en julio de 2001 y debería concluir en enero de 2003, participan AGIP (Italia), Alberta Energy (Canadá), Kerr McGee (EEUU), Occidental Petroleum (EEUU), Pérez Companc (Argentina), Repsol-YPF (España/Argentina) y la constructora Techint de la Argentina.

El segundo banco español, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y la Caja Madrid, cuarto grupo financiero de España, aportan al proyecto 150 y 50 millones de dólares, respectivamente.

Weemaels presentó la denuncia públicamente, acompañada por Manuel López, en representación del Movimiento Campesino de Lago Agrio, y Mario Santi del movimiento indígena Kichwa de Sarayacu.

"La forma en que se está construyendo es peor de lo que se podía imaginar y tememos que los impactos futuros sean mucho peores", advirtió Weemaels, quien explicó las distintas razones por las cuales la entidad y los habitantes de la región se han opuesto al oleoducto.

El costo del oleoducto, de 503 km de largo y finalizado en un 70%, asciende a 1.100 millones de dólares y el contrato para su contrucción fue firmado en febrero de 2001, bajo la presidencia del mandatario saliente Gustavo Noboa.

El OCP comienza en Lago Agrio (norte de Ecuador) en la Amazonia y debería desembocar en la costa de Balao, en el océano Pacífico, pasando por Quito y Esmeraldas (noroeste).

López denunció la "militarización de la zona" de Lago Agrio, donde se está construyendo la estación de bombeo. "Los responsables de la empresa constructora dijeron que van a construir la obra por encima de quién sea", afirmó López, quien denunció detenciones arbitrarias y amenazas.

"La construcción del OCP no se justifica económicamente para el bienestar de los pueblos del Ecuador pues del 15% que recibirá el gobierno ecuatoriano, el 90% servirá al pago de la deuda externa y sólo el 1,5% irá para los pueblos del Ecuador, si no se pierde en el camino", dijo Weemaels.

Desde el punto de vista ecológico, "la ruta elegida para la traza del conducto es una locura, pues es de alto riesgo sísmico, los suelos son inestables, y hay volcanes activos, como el Reventador y ello amenaza importantes áreas urbanas", indicó.

Además, "el OCP está dañando los cursos de agua por donde pasa" como la laguna Papallacta, que abastece a la capital ecuatoriana y pone en peligro el futuro del Mindo, la región de mayor biodiversidad del mundo.

Pero más grave aún, el OCP "pone en peligro la vida de los pueblos indígenas", advirtió Santi. "Los pueblos indígenas no hemos sido consultados y tenemos derecho a defender nuestro territorio", afirmó.

Además, "las reservas petroleras del Ecuador no son suficientes para llenar dos oleoductos", es decir el OCP y el Sistema Oleoducto TransEcuatoriano (SOTE) que la compañía estadounidense Texaco tendió hace 30 años, según Weemaels. Al nivel actual de explotación petrolera en Ecuador, las reservas deberían acabarse dentro de 10 años, puntualizó.

La entidad ecologista también advirtió sobre un incremento de la violencia relacionada con el petróleo, no sólo por la actividad guerrillera en esa zona de Ecuador -vecina de Colombia-, sino también por la aplicación del Plan Colombia que "podría traer más violencia desde los límites colombianos".

Según Acción Ecológica el 85% de los daños ecológicos causados por derrames de crudo no son provocados por barcos petroleros.

En Ecuador la explotación petrolera de los último 30 años destruyó 2,7 millones de hectáreas de bosque tropical en la Amazonia.

Fuente: El Globo
Febrero 10, 2003