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Un mar de banderolas con los colores azul y blanco de Galicia cubrió
las calles del centro de la capital de España, en una procesión
encabezada por un vehículo alegórico que representaba al
hundido buque tanque Prestige, que se partió en dos y se hundió
en noviembre frente a las costas gallegas.
El accidente manchó cientos de playas y dejó sin trabajo
a miles de personas. Los costos de la limpieza han sido estimados en al
menos 1.000 millones de dólares y buena parte del petróleo
permanece en la embarcación, hundida a unos cuatro kilómetros
bajo el Atlántico, presentado el dilema de cómo retirarlo.
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