Licitación Porteña
Denuncian maniobra por la basura

El diputado porteño del peronismo Eduardo Valdés denunció que la persona que consiguió frenar judicialmente la audiencia pública en la que iba a discutirse la licitación del servicio de recolección de basura trabaja para una de las empresas que actualmente cumplen el servicio. Se trata de Solurban, una de las cuatro firmas que hoy recogen la basura en Buenos Aires, un negocio de 140 millones de pesos al año, que es el contrato más importante económicamente que maneja el gobierno de Aníbal Ibarra.

A través de la página de Internet en la que se recogen las opiniones sobre el llamado a licitación, Valdés consiguió detectar un par de datos llamativos, que Clarín pudo verificar.

Así, las opiniones que envió Emilio Parodi —quien se presentó como un ciudadano común— y también las que enviaron Solurban y Cliba (otra de las empresas que hoy realizan el servicio) fueron enviadas desde la misma computadora, que está a nombre de Laura Bonfiglio, de Solurban.

"Esto demuestra que las empresas que hoy realizan el servicio formaron una especie de club para moverse en bloque y objetar la licitación, de modo de parar el proceso y retener por el mayor tiempo posible el negocio. Sucede que, mientras el servicio no sea adjudicado nuevamente por el Gobierno porteño, lo siguen cumpliendo los actuales concesionarios", dijo anoche Valdés a Clarín.

Además de enviar su opinión a la página de Internet del Gobierno de la Ciudad, Emilio Parodi hizo una presentación judicial. Con ella, consiguió que la Cámara en lo Contencioso Administrativo y Tributario porteña ordenara la suspensión de la audiencia pública en la que iba a discutirse los pliegos de la licitación. Esa audiencia estaba prevista para hoy y el argumento para frenarla fue que las autoridades no cumplieron los plazos legales de antelación en cuanto a la convocatoria.

Con la suspensión de la audiencia, cuya realización en realidad no es obligatoria para el Gobierno, se supone que todos los plazos se atrasarán.

La novedad en esta licitación es que la Ciudad ya no pagará a las empresas por tonelada de basura recogida, sino por áreas limpias. Y otro dato importante es que, por primera vez, las firmas deberán comprometerse a reciclar una parte de los residuos que recojan.

Fuente: Clarín
Febrero 04, 2003