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En mediano y largo plazo:
Cambio climático llevará al país a modificar fuentes
de energía
Gustavo Orellana Venegas
Se prevé que las lluvias y la nieve en la alta cordillera entre
Santiago y la IX Región se reduzcan drásticamente, afectando
el nivel de los ríos y la generación hidroeléctrica.
Cambios sin retornos se vivirán en el país "gracias" al
calentamiento global, fenómeno que fue puesto en el tapete tras
conocerse las severas conclusiones del informe del IV Panel Intergubernamental
de la ONU (IPPC), hecho público la semana pasada.
Según este estudio, el rango de precipitaciones en la zona centro-sur
del país -entre las regiones Metropolitana y de la Araucanía-
caerá drásticamente, a niveles de entre 15 y 20% hacia
2080. A esto, además, se le suma que en el futuro las lluvias
serán más cortas, aumentando el tiempo de exposición
a evaporamiento del agua caída.
Es decir, lloverá menos y el agua que caerá se evaporará con
mayor rapidez. De paso, la cota de nieve se elevará y habrá menos
deshielos para el verano, lo que afectará al riego. En ese escenario,
el riesgo para la generación eléctrica por esta vía
es inminente.
Algo no menor considerando que en la zona centro-sur, que concentra
la mayor parte de la población y de la industria nacional, el
56% de la generación es hidroeléctrica.
Según el director de Climatología de la Universidad de
Chile y uno de los redactores del informe de la ONU, Jorge Carrasco,
si las predicciones se cumplen será más difícil
acumular aguas lluvias en los embalses, producto de los períodos
más prolongados de sequías.
"Cuando uno piensa que el recurso va a ser más escaso, se
va a hacer también más difícil el manejo energético.
Eso podría llevar a pensar en que se hace necesario evaluar pronto
otros tipos de energía".
En su visión, esto podría generar un contrasentido, ya
que el sustituto lógico para la generación hídrica
es la térmica, que produce la polución que causa el calentamiento
global.
Por lo tanto, la idea que sugiere es abrir el debate e impulsar energías
alternativas, como la geotermia o la eólica, sin cerrarse, además,
a la energía nuclear.
En su visión personal, es preocupante el que no se tengan en
cuenta las variables climatológicas a la hora de tomar decisiones
de inversión.
"Da la impresión de que no es una variable en la ecuación
(...) Se piensa para hoy y no para mañana", postula.
Una visión distinta tiene el analista y socio de Electroconsultores,
Francisco Aguirre.
En su opinión, el mercado eléctrico sí incorpora
todas estas variables en sus análisis de inversión, pero
las decisiones en general son de más corto plazo que las consecuencias
que tendrá el cambio climático en las próximas décadas
y, por lo tanto, no hay mayor incidencia.
"Es mucho más importante tomar decisiones de si vamos a
desarrollar la tecnología nuclear de aquí a la próxima
década", explica Aguirre, quien sostiene que las sequías
no impactarán más allá del 15 a 20% de la demanda
energética.
La alternativa: Aisén
Según el científico Jorge Carrasco, de Balmaceda hacia
el sur no sólo no hay un riesgo de que se produzcan sequías,
sino que, además, el fenómeno del calentamiento global
producirá que llueva aún más que hoy.
Por esta razón, no debiera haber un riesgo para las centrales
hidroeléctricas que se construyen en esa zona, tanto el proyecto
Aisén de Endesa y Colbún -que prevé generar 2.400
MW con una inversión cercana a los US$ 2.500 millones- y Río
Cuervo, de Falconbridge.
Pero hay un peligro: el hecho de que, además de mayores lluvias
y nieve en esa zona, se acelere el derretimiento de glaciares, lo que
produciría un peligro inminente para esa zona, considerando otras
actividades productivas.
Fuente: El Mercurio
Febrero 6 , 2007
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