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Vientos de Cambio
El reciente anuncio por parte de la Asociación Argentina del
Hidrógeno de la obtención del primer módulo de
energía eólica, ubica a la Argentina a un paso de la producción
masiva de hidrógeno.
Instituto Leloir | 25/2/2008-00:00 hs. | El primer módulo que
permitirá obtener energía no contaminante y renovable
fue producido en la Planta Experimental de Hidrógeno, en Pico
Truncado (provincia de Santa Cruz), y se presentará pronto en
forma pública.
El Primer Módulo Argentino de Energía Eólica,
tal su denominación, es el resultado del trabajo conjunto de
importantes centros de investigación de nuestro país:
la Escuela Superior Técnica del Ejército, el Instituto
Tecnológico Buenos Aires y la Universidad de la Patagonia Austral,
quienes contaron con el apoyo económico de la provincia de Santa
Cruz y un subsidio del Banco Mundial.
A principios de 2003, la Asociación Argentina del Hidrógeno
y la Municipalidad de Pico Truncado iniciaron la construcción
de la primera planta de Latinoamérica destinada a producir energía
a partir del viento y el agua, que fue inaugurada en 2005. El sistema
es renovable, de bajo costo y totalmente ecológico, ya que utiliza
electricidad proveniente de generadores eólicos. Se basa en el
hidrógeno como vector energético y está inscripto
en una nueva economía en pos de la búsqueda de energía
limpia y abundante para la sociedad.
A pesar de ser el elemento más abundante del universo, el hidrógeno
no existe en forma gaseosa en forma natural y es necesario obtenerlo
de otras fuentes, como por ejemplo, los hidrocarburos. La producción
de hidrógeno más conveniente desde el punto de vista ambiental
es la obtenida por medio de la electrólisis del agua, es decir,
la descomposición molecular de los elementos que la componen
(hidrógeno y oxígeno) mediante el paso de una corriente
eléctrica.
Los requerimientos principales son agua y viento, elementos que existen
en abundancia en la Patagonia. Por eso, la Planta Experimental de Hidrógeno,
que cuenta con una superficie cubierta de 800 metros cuadrados, fue
instalada en Pico Truncado. Allí, a partir de la energía
eólica, se estudió y ensayó en forma extensiva
la producción y posterior almacenamiento de este combustible.
Luego de una puesta a punto y un período de operación
piloto, bajo las más estrictas normas de seguridad que requiere
esta tecnología, se realizó la primera prueba de producción
de hidrógeno vía eólica en un electrolizador experimental.
El presidente de la Asociación Argentina del Hidrógeno,
Juan Carlos Bolcich, reveló el avance tecnológico y lo
definió como “el paso fundamental hacia la industrialización” del
hidrógeno en la Argentina. Bolcich, quien es miembro de la Junta
de Directores de la Asociación Internacional para la Energía
del Hidrógeno (IAHE, por sus siglas en inglés), explicó que
la iniciativa hace hincapié en tres objetivos principales. “Tenemos
tres focos: la educación de estudiantes con perfiles técnicos,
la experimentación y una pequeña producción”,
especificó al referirse al emprendimiento.
Energía limpia y accesible a todos.
El módulo prototipo de ensayo, diseñado totalmente por
técnicos argentinos, consta de un generador eólico para
la energía inicial del proceso, que, a través del electrolizador,
produce hidrógeno de alta pureza y presión, listo para
ser almacenado en cilindros y utilizarse en cualquier momento. La energía
inicial de proceso usada en la planta procede del parque eólico “Jorge
Romanutti”, ubicado en las cercanías, con generadores que
alcanzan unos 2,4 MW de potencia instalada.
Una vez envasado, el hidrógeno puede inyectarse a una celda
de combustible que genera electricidad o a un quemador catalítico
para calefacción. O también puede conectarse a hornos
para la cocción de alimentos. Otra de las más interesantes
aplicaciones que se le puede dar al hidrógeno como combustible
limpio es su uso en motores de combustión interna, especialmente
adaptados para vehículos terrestres como automóviles,
camiones, ómnibus, locomotoras y en motores de aviones y buques.
Pero sin duda, el empleo más próximo será en la
generación eléctrica concentrada propia o cogeneración,
en lugares aislados o en centros urbanos, donde por ejemplo, no llega
la red eléctrica o no puede utilizarse por mala calidad o falta
de seguridad. Vale acotar que el uso del hidrógeno y el oxígeno
del aire en celdas de combustible no produce emisiones contaminantes
y el producto de la reacción es solamente agua destilada.
Un visionario como Julio Verne, en su obra “La isla misteriosa” de
1874, había sugerido el uso del hidrógeno existente en
el agua como combustible. Más de un siglo después, los
países más avanzados del mundo han adoptado el modelo
de economía del hidrógeno, que reemplazará a los
combustibles fósiles. La Argentina, con recursos humanos y naturales
propios, también se encamina hacia esta nueva era energética
que se impondrá en el futuro. Enviar comentario >>>
Fuente: Tucuman
Noticias.
Febrero 25, 2008
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