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Se viene la separación
de los residuos para la mitad de Rosario
La recolección de residuos separados desde el origen y la erradicación
de basurales en distintos puntos de la ciudad aparecen como temas recurrentes
entre los que abordarán hoy los 76 inscriptos para la audiencia
pública sobre el nuevo plan de higiene urbana.
Lo interesante
es que el anteproyecto de pliegos de la nueva licitación ya contempla
esos puntos: el 55 % de la ciudad gozará de una recolección
diferenciada de residuos (en gran medida, por la instalación de
contenedores anaranjados al lado de los tradicionales) y se intentará que
unos 200 basurales relevados se concentren en 60 "puntos verdes",
es decir, provistos de infraestructura y servicios.
La higiene urbana y la gestión de los residuos son cuestiones
que de uno u otro modo atañen a todos los habitantes de la ciudad:
en gran medida dependen de sus prácticas y, sobre todo, impactan
sobre su calidad de vida.
Quizás por eso no sorprenda que 76 personas se hayan inscripto
para plantear ideas, compartir diagnósticos y proponer soluciones
en la audiencia pública que se hará hoy, a las 9, en el
auditorio del Banco Municipal (San Martín 730).
Preocupados. Según los títulos de sus ponencias, los participantes
parecen mostrar especial interés en que se extienda la instalación
de contenedores tradicionales, es decir, que se generalicen los de color
naranja para residuos inorgánicos hoy sólo presentes en
los barrios Parque y Pichincha. Y también que se controlen los
basurales dispersos por toda la ciudad.
¿Qué dice el anteproyecto de los pliegos para la futura
licitación del servicio (con prórroga por 210 días
desde diciembre último) sobre esos puntos?
Según el subsecretario de Servicios Públicos municipal,
Miguel Siryi, a lo largo de los seis años previstos para la futura
concesión Rosario pasará a tener 9.600 contenedores de
metal, casi el triple de los 3.300 de plástico que posee hoy.
Los pliegos dicen que esos contenedores (de tres tamaños según
las zonas) deberán cubrir el 70 % de las cuadras pavimentadas
con cordón cuneta.
Lo más novedoso, sin embargo, es que a partir de la nueva licitación
(que, según Siryi, difícilmente se adjudicará antes
de fin de año) el 55 % de las calles rosarinas pasará a
tener un servicio de recolección diferenciada, "con un formato
y amplitud comparables con el tradicional". Eso implica que los
vecinos dispondrán de un contenedor especial de color naranja
para la basura reciclable, al lado del contenedor tradicional. Por supuesto
que deberán acostumbrarse a separar los residuos de metal, papel,
cartón, vidrio y tela.
El plan es que, a partir de la nueva concesión, todas las cuadras
con contenedores no tengan sólo uno, sino dos. Según adelantó Siryi, "de
arranque se colocarán unos 900 en las zonas ya contenerizadas
y luego irán adjuntos a los clásicos que se vayan instalando".
Pero esa no será la única modalidad para la recolección
diferenciada de residuos recuperables. También funcionará un
sistema puerta a puerta (con tres camiones que circularán por
la zona norte y uno por zona sur) y otro de contenedores individuales
para áreas que ya cuentan con esos recipientes para la basura
común.
Otra propuesta que también atiende una fuerte preocupación
de los vecinos es el plan para reconvertir los 200 basurales relevados
en la ciudad, concentrándolos en unos 60 "puntos verdes".
La idea es que los 80 basurales crónicos de la zona norte y los
120 del sur se vayan eliminando a razón de cuatro por mes.
Se aceptaría que quedaran 24 en el norte y otros 32 en el sur,
pero a partir de la nueva concesión esos sitios deberán
dotarse de infraestructura y servicios, lo que los convertiría
en nuevos puntos verdes. Al fin de la concesión deberían
haber unos 60.
Lo ambicioso del plan puede chocar, sin embargo, con algunas paradojas
de la realidad social. Por ejemplo, que a partir de que los vecinos vean
que un minibasural se limpia crean que lo más adecuado es seguir
dejando allí la basura.
Fuente: La Capital
Febrero 12, 2008
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