|
Ciencia y política reunidas en torno
a la biodiversidad
A la conferencia de la UNESCO "Biodiversidad: ciencia
y gobernanza" asisten más de mil científicos y representantes
internacionales con el fin de aunar esfuerzos para mejorar el conocimiento
e implementar medidas.
La biodiversidad alrededor del globo terráqueo se encuentra en
este momento más amenazada que nunca desde la era prehistórica.
Desde que desaparecieron los dinosaurios de la faz de la tierra, este planeta
no ha vivido una crisis parecida a la actual. Así lo explicó
el jefe del programa para el Medio Ambiente de Naciones Unidas, el Klaus
Töpfer, en su alocución al iniciar la Conferencia de la Unesco
"Biodiversidad: ciencia y gobernanza", que se clausura hoy, después
de cinco días de sesiones en París.
Más de 1000 científicos, políticos y representantes
de organizaciones internacionales evaluaron el estado de conocimiento científico
sobre la biodiversidad -de un total estimado de 30 millones de especies,
sólo un millón y medio han sido descritos científicamente-
para encontrar el camino que conduzca de la ciencia hacia la política.
El estado del desastre
Los científicos consideran que el ritmo actual de desaparición
de especies -entre 100 y 200 veces superior al normal- constituye una amenaza
creciente para la riqueza animal y vegetal, derivada principalmente de
la contaminación generada por el desarrollo industrial.
Según cifras de la UNESCO, 16.000 especies están amenazadas
de extinción: una de cada cuatro especies de mamíferos conocidas;
una de cada diez especies de aves, y 60.000 de las 350.000 plantas conocidas.
Y el peligro incrementa con el calentamiento global.
Caso concreto: océano Índico
"El ser humano tiene que encontrar medios para frenar la extinción
de las especies", exigió Töpfer, ex ministro alemán
de Medio Ambiente, puntualizando que concretamente, en las regiones afectadas
por el tsunami es imperativo tomar medidas. Los manglares y los arrecifes
de coral -devastados por la mano del hombre durante los últimos
cien años- representan, por ejemplo, una zona de protección
contra las catástrofes naturales.
El secretario ejecutivo de la Convención para Protección
de las Especies, Hamdallah Zedan, informó por su parte que las regiones
del océano Índico con ecosistemas intactos se han visto menos
afectadas por el tsunami que las regiones de manglares y los arrecifes.
El balance anterior a la catástrofe era ya deprimente: la destrucción
alcanzaba el 45% en el caso de los manglares y el 10% en el de los arrecifes.
Por su parte, el presidente francés, Jacques Chirac, bajo cuyo
patrocinio se lleva a cabo la conferencia, prometió dar pasos concretos
para la protección de los arrecifes de coral. "En todos los
continentes y en todos los océanos las señales de alarma
se disparan", declaró Chirac, quien prometió sentar
precedente creando zonas ecológicas protegidas y parques nacionales
en sus territorios en el océano Índico, como la isla de Réunion.
El Llamado de París
Esta conferencia sobre la biodiversidad se clausurará con el Llamado
de París, documento en el que se exhorta a tener en cuenta las amenazas
a la biodiversidad en cada decisión pública o privada, y
para los tratos y negociaciones intergubernamentales a ceñirse a
la Convención sobre la Biodiversidad suscrita en 1992.
Las tareas a emprender y los frentes de lucha ecológicos son tantos
y tan diversos que un pequeño paso, si por un lado es importante,
por otro sabe a poco. Las organizaciones ecologistas presentes, en todo
caso, miran con escepticismo las promesas políticas vertidas en
París. La organización ecologista Greenpeace declaró,
por su parte, que la protección al medio ambiente no empieza en
el "fin del mundo", sino delante de la propia puerta. Y en el
propio tonel de la basura.
Fuente: dw-world.de
Enero 28 de 2005
|