Chile: el destino de la industria salmonera (opinión)

La industria salmonera se ha convertido hoy en día en una de las más pujantes y dinámicas de la economía chilena. Ha logrado sobreponerse a una serie de incidentes, como la detección de verde-malaquita en embarques en Holanda, la presencia de altos contenidos de antibióticos detectados en unos embarques en Japón y la acusación de dumping por parte de Europa, para posicionar a Chile como el segundo productor mundial de salmón detrás de Noruega, y se espera incluso que en el corto plazo pase a ocupar el primer lugar.

Lo preocupante de la situación de la salmonicultura es que pese a todas las observaciones hechas en su momento, y que la realidad avalaría meses más tarde, todavía no se han tomado las medidas necesarias conducentes a corregir las anomalías que existen en la industria. Menos se ha avanzado en la implantación de un modelo de producción y cultivo amigable con el medio ambiente. Si a esto le sumamos la precaria situación vivida por los trabajadores del sector, ya que como lo revela un reciente estudio de la Dirección del Trabajo, dos tercios de las salmoneras violan la ley laboral, concluimos que la meta de lograr la sustentabilidad de esta industria está lejos de cumplirse.

A la par con lo anterior se verifica un fenómeno para nada novedoso en la historia económica de Chile; alta concentración en la industria y transnacionalización del sector. De las 40 firmas que operan en la industria acuícola, nueve son extranjeras y explican el 38% de las exportaciones. El resto de las empresas son chilenas y controlan el 62% de los envíos.

La historia del desarrollo económico chileno está plagada de ejemplos que nos permiten augurar el futuro de la industria acuícola chilena. Así como ocurrió con el salitre y el carbón, la salmonicultura tiene una historia predeterminada: auge de la industria, transnacionalización, concentración del mercado, agotamiento del recurso, en este caso destrucción de los ecosistemas lacustres del sur de nuestro país, enriquecimiento de unos pocos, generalmente extranjeros, y por último la pobreza, tan o más lacerante de la que se encontraba en la región en los albores de la industria.

Fuente: adital.org.br
Enero 23 de 2005