El bosque mediterráneo, la fuente más verde de energía eléctrica y calefacción

(Cataluña)
Una iniciativa privada, el proyecto Rebrot-e, propone utilizar la biomasa forestal para abastecer a la industria del tablero y alimentar sistemas domésticos de calefacción y agua caliente (ya estudian un proyecto para 1.500 viviendas en La Garriga, Cataluña).

La industria del tablero español importa cada año hasta 700.000 toneladas de biomasa forestal para fabricar tableros de conglomerado mientras, en nuestros bosques, la biomasa (leña y demás residuos) no encuentra más «salida» que la de incendios. ¿Algún ejemplo? Más de 122.000 hectáreas de superficie forestal ardieron en España en 2004, auténtica catástrofe ambiental que además se traduce en graves menoscabos económicos, pérdidas que no sólo se refieren a la riqueza natural sino que también atañen a sectores tan «queridos» para la balanza comercial española como el turismo (dicen los expertos que turista significa «consumidor de paisaje y medio ambiente»).

Pues bien, para sacar del monte los residuos forestales que acaban tantas veces convertidos en incendio y para aprovechar al mismo tiempo toda esa leña –la biomasa– un grupo empresarial liderado por SEMSA ha diseñado un proyecto –REBROT-e– que podría convertirse en referencia nacional para un país, España, que tiene miles y miles de hectáreas de bosque.

Monte mediterráneo

El proyecto presenta una largúisima denominación –«Demostración de métodos innovadores en la valorización de biomasa de residuos forestales mediante la gestión ambientalmente sostenible de los montes mediterráneos»– y ha sido presentado al concurso Life-Medio Ambiente para lograr que la Unión Europea financie al menos el 50 por ciento de la inversión, cuyo montante total asciende a 4.744.187 euros.

De lo que se trata es de darle a los residuos forestales una salida comercial tanto en el sector de la industria de los tableros (actualmente las empresas españolas del gremio se ven obligadas a importar esta materia prima de otros países europeos), como en el sector energético, que es el gran desconocido en España: la biomasa puede producir electricidad (en Navarra se halla una de las pocas centrales de generación del país) y obviamente calor (calefacción doméstica y agua caliente sanitaria).

El proyecto, no obstante, trasciende la simple «mercanti- lización» de un recurso natural ahora prácticamente desaprovechado para convertirse en una auténtica herramienta de conservación, pues, al dar valor al bosque, Rebrot está «interesando» a la población del entorno en su protección. Y es que, según el proyecto REBROT-e, por la explotación de cada 45 hectáreas de monte mediterráneo se puede generar un puesto de trabajo, auténtico tesoro –el empleo– en zonas rurales en las que ése no es precisamente un recurso abundante.

Más allá de la teoría, el proyecto en cuestión consiste, grosso modo, en identificar la maquinaria idónea para realizar, con el menor impacto ambiental posible, las tareas de recogida de biomasa; mejorar los trabajos selvícolas de modo que se optimicen al máximo y averiguar cuál es el ámbito territorial de actuación idóneo (si el área a tratar es demasiado vasta, la rentabilidad del proyecto puede irse al garete, pues el transporte de la biomasa puede acabar siendo más caro que el beneficio obtenido en forma de electricidad, calefacción o suministro para la industria del tablero).


Fuente: La Razón
Enero 27 de 2005