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Los vecinos desconocían que hubiera
residuos tóxicos
Desde hace más de tres décadas se acumulan,
en un depósito del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria
(Senasa) de barrio Alta Córdoba, 700 bolsas de 20 kilos, bidones
y tambores que contienen DDT, dieldrin, lindano (sustancias de uso prohibido
en el país) herbicidas e insecticidas.
Sin embargo, los vecinos ignoraban la situación, hasta que La
Voz del Interior lo hizo público el viernes último. El Senasa
ya inició el proceso para trasladar esos tóxicos.
De los vecinos consultados, sólo uno conocía que allí
operaba un depósito de Senasa, pero ni él sabía que
se almacenaban tóxicos algunos prohibidos ni las condiciones
en las que estaban depositados.
Del resto de los consultados una decena la mitad se enteró
por el diario el domingo último.
Ninguno de las personas que viven en las inmediaciones y fueron consultados
dijo haber percibido olores extraños o consideraron haber sufrido
alguna dolencia en particular. Tampoco dicen haber notado que se hayan
enfermado fácilmente ellos o los miembros de sus familias.
El lugar está ubicado en la calle Avellaneda al 1708, donde convivían,
hasta hace algunos días, 13 personas, de las cuales cinco son niños
que deambulan por el lugar sin tener conocimiento del riesgo que corren.
El almacenamiento de los agroquímicos es sumamente precario. Las
bolsas de plástico rotas, los tambores oxidados, los bidones, apilados
en un galpón con goteras, son un paisaje común dentro del
edificio.
Uno de los habitantes del lugar relató que sufrió una intoxicación
y su esposa padece un tumor cerebral.
Luego de que el pasado sábado La Voz del Interior hiciera pública
esta información, el vicegobernador, Juan Schiaretti, ordenó
al Ceprocor que analizara los agroquímicos para determinar su nivel
de toxicidad.
El Senasa habría intimidado a la familia que habitaba allí
a abandonar la vivienda. Y el gobierno de la provincia, por su parte, ordenó
darle albergue en un hotel.
En tanto, el órgano de control en materia de plaguicidas admitió
que en el depósito hay productos tóxicos, e informó
que los trasladará en brevedad, luego de que los habitantes del
depósito abandonen el lugar. En una primera etapa, los plaguicidas
serán clasificados, estabilizados y reenvasados en tambores herméticos;
en la segunda, se llevarán a un lugar del alta seguridad, para ser
eliminados en Argentina y en el exterior.
El coordinador de prensa del Senasa, Marcelo Valente, explicó
que los métodos para retirar los tóxicos no acarrean ningún
riesgo para los vecinos.
Fuente: La Voz del Interior
Enero 27 de 2005
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