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Sin compromisos concretos finalizó reunión
sobre Prevención de Desastres en Kobe
La Conferencia Mundial de la Organización de
Naciones Unidas (ONU) sobre Prevención de Desastres finalizó
este sábado en la ciudad japonesa de Kobe con una declaración
en favor de una protección reforzada en todo el mundo ante desastres
naturales, aunque hubo críticas de que no se establecieron compromisos
concretos.
El ''plan de acción'' para los próximos 10 años, presentado
al término de la reunión de cinco días, dice simplemente
que se espera "una reducción sustancial" de víctimas
y daños.
El coordinador de la ayuda humanitaria de la ONU, Jan Egeland, afirmó
que una ''interpretación fiel'' de las promesas de los últimos
días en Kobe ''permitiría salvar cientos de miles de vidas
y millones de empleos''.
Ciertos participantes deseaban con ahínco que los objetivos de la
conferencia hubieran sido más detallados, como el calendario y el
financiamiento de las acciones previstas en el marco de la prevención
de catástrofes.
Egeland admitió que las conclusiones son más que nada simbólicas,
pero defendió la utilidad ''moral'' del encuentro. ''Las decisiones
de esta conferencia no son vinculantes legalmente pero plasman un compromiso
moral fuerte de los Estados y las organizaciones para guiar nuestra política
y nuestras acciones los próximos 10 años'', dijo.
En su declaración común final, la conferencia de Kobe considera
''vital dar una gran prioridad a la reducción de los riesgos de
desastres en el contexto de las políticas nacionales''.
Australia, Alemania, Japón y Estados Unidos propusieron sus respectivos
sistemas de previsión para el océano Indico. La ONU va a
estudiar las diferencias entre esas tecnologías para poder instalar
un sistema regional en un plazo de 12 a 18 meses.
Disensos políticos en Indonesia dificultan la recuperación
de cuerpos
Las acusaciones entre el ejército de Indonesia y combatientes rebeldes
en la devastada provincia de Aceh ensombrecían las perspectivas
de recuperación en la zona, mientras los equipos de ayuda comenzaban
a focalizarse en la reconstrucción.
Cada día los socorristas encuentran cientos de cadáveres
entre los escombros de edificios derruidos o sepultados por el fango de
recientes inundaciones. Nadie sabe a ciencia cierta cuántos cuerpos
permanecen perdidos o, en todo caso, cuántos han muerto, dijo el
ministro de asistencia social de Indonesia, Alwi Shihab.
A esto se suma que, a pesar de un cese del fuego informal entre el Movimiento
Aceh Libre y el ejército, los comandantes indonesios dicen que en
las últimas dos semanas los soldados han matado a 120 rebeldes,
supuestamente por interferir en los trabajos de asistencia. Un portavoz
de los rebeldes, quienes desde 1976 libran su batalla para independizarse,
dijo que el ejército ha asesinado mayormente civiles.
Por lo pronto, cifras oficiales señalan que el número de
víctimas mortales a raíz del maremoto del 26 de diciembre
en el sureste de Asia está cercana a los 225 mil, pero una investigación
realizada por el diario británico The Independent, que publicó
ayer domingo, señala que el total podría ser de 250 mil.
Fuente: www.jornada.unam.mx
Enero 25 de 2005
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