El calentamiento global abre nuevas rutas comerciales

El calentamiento climático augura un desastre ambiental para la mayoría de las personas, pero también podría ser rentable para otras: un grupo de empresarios prevé aprovechar el derretimiento de la capa polar congelada para construir una ruta comercial entre Rusia y Canadá.

Estos empresarios piensan transportar crudo ruso a Estados Unidos por barco por medio de un paso entre el pueblo de Churchill, en Canadá, y la localidad rusa de Murmansk (al norte del mar de Barents).

Churchill, en la costa occidental de la bahía Hudson, está separada de Murmansk por una vasta superficie generalmente congelada y el paso está bloqueado la mayor parte del año. Sin embargo, el calentamiento global está haciendo que cada año los barcos puedan navegar durante un período más largo.

En 2004, el puerto de Churchill -un punto aislado donde viven unos 1000 habitantes, algunos turistas y varios osos polares- estuvo abierto desde julio a noviembre. El paso acorta 2000 km los viajes desde EE.UU. a Rusia y el norte de Europa.

Los científicos predicen que, de continuar todo igual, hacia 2050 el paso estará descongelado todo el año. Actualmente, una delegación empresarial estadounidense visita Rusia para discutir sus planes sobre la ruta con representantes del sector público y privado. La delegación está encabezada por directivos de Omnitrax, la empresa estadounidense dueña del puerto de Churchill.

"Estamos muy entusiasmados. Hay un gran potencial para aumentar el comercio entre América del Norte y Rusia", dijo Mike Ogborn, uno de los promotores del plan de expansión del puerto. Por ejemplo, actualmente solo pequeñas cantidades de grano canadiense pasan por el puerto Churchill. La mayoría del tráfico pasa por los puertos canadienses de Vancouver (costa del Pacífico) y Montreal.

Ahora, Omnitrax -que desea recibir barcos de 40.000 toneladas- drenó el puerto de Churchill y reforzó las vías de tren para que soporten cargas mayores. La empresa espera muy pronto poder duplicar el volumen y variedad de carga embarcada en Churchill, incluyendo fertilizantes, minerales, productos petroleros y maquinaria agrícola.

Si los empresarios consiguen ponerse de acuerdo, el primer embarque saldría este mismo año. El llamado "puente ártico" logró apoyo del gobierno canadiense, la administración local y el embajador ruso en Canadá, Georgiy Mamedov.

Submarinos cargueros

El embajador dijo que probablemente se despliegue una flota de 10 rompehielos rusos y barcos cargueros diseñados para navegar en hielo para lograr que la ruta siga abierta un mes más. Incluso llegó a proponer -seriamente- que submarinos nucleares rusos desafectados puedan usarse para el comercio polar, transportando carga en los compartimientos que alguna vez llevaron misiles.

"Algunos son bastante grandes, diseñados para llevar misiles. En vez de transformarlos en chatarra, podrían ser usados para transportar níquel y otros productos", afirmó Mamedov.

Mientras, los pueblos nativos del norte de Canadá advierten de alteraciones cada vez más graves de la fauna local debido a los cambios que provoca el recalentamiento global y la falta de respeto al medio ambiente.

Fuente: La Nación
Enero 31 de 2005