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Alerta temprana en aguas patagónicas
Un nuevo informe advierte que la pesca amenaza a pingüinos y ballenas
en el Atlántico Sur. Pero especialistas locales discrepan sobre
la dimensión del peligro.
BUENOS AIRES, 20 Ene (Tierramérica).- Unos creen que fue un mensaje
exagerado, otros que sirvió para prevenir problemas futuros. Así de
dispares fueron en Argentina las reacciones en torno a un informe que
alertó sobre el impacto de la pesca de anchoítas en el
ecosistema marino de la Patagonia.
En un artículo publicado el 5 de este mes en la revista Science,
científicos de la argentina Fundación Patagonia Natural
y de la estadounidense Universidad de Washington, advirtieron que la
pesca de anchoíta (Engraulis anchoita) en el Atlántico
Sur amenaza especies endémicas de la región que sostienen
el ecoturismo.
Decenas de miles de visitantes de Argentina y del exterior llegan cada
año a las costas de las provincias patagónicas de Chubut
y Santa Cruz, atraídos por la posibilidad de avistar ballenas,
recorrer reservas de pingüinos, lobos y elefantes marinos, y apreciar
albatros, cormoranes o gaviotas.
El artículo advirtió que ese paraíso puede alterarse
si se avanza en la pesca de la anchoíta, que representa 50 por
ciento de la dieta del pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus)
y es también alimento de merluzas, cormoranes, golondrinas, delfines,
leones marinos y otras decenas de especies de la región.
El alerta "propone una perspectiva integrada del uso del mar, que
contemple la interacción entre todas las especies", dijo
a Tierramérica el biólogo Claudio Campagna, investigador
del Centro Nacional Patagónico y experto en mamíferos marinos.
Campagna consideró que "las pesquerías mundiales
rara vez son sostenibles, y su impacto sobre otras actividades e intereses
que dependen de los mismos recursos no se tiene en cuenta a la hora de
estimar los beneficios de la pesca".
"Lo deseable sería modelar científicamente el funcionamiento
del sistema a fin de poder entender qué efectos tendría
la extracción de especies críticas en procesos que involucran
a fauna carismática (endémica) de la costa patagónica",
añadió.
Pero Ernesto Godelman, presidente del no gubernamental Centro para la
Defensa de la Pesca Nacional (Cedepesca), discrepa con tanta precaución.
"Está bien generar conciencia sobre el cuidado del ambiente
marino, pero aquí hay algo de sobreactuación preventiva.
La información disponible no coincide con lo publicado en Science
y mucho menos con el tremendismo de las repercusiones posteriores",
declaró a Tierramérica.
Por ahora "no se ven indicios de que la explotación actual
o planeada de anchoíta patagónica ponga en peligro la sustentabilidad
en sentido amplio, es decir incluyendo interacciones tróficas",
remarcó.
Según un estudio realizado por el Instituto Nacional de Investigación
y Desarrollo Pesquero (Inidep), hasta ahora "la explotación
comercial de anchoíta patagónica no alcanzó grandes
magnitudes, promediando unas dos mil toneladas anuales desde los años
60".
El volumen de captura dista del tolerado por el Inidep, para el cual
la población de la especie que vive entre el sur de Brasil y el
sur de la provincia de Buenos Aires (anchoíta bonaerense) el máximo
permitido es de 120 mil toneladas anuales, y para la patagónica
unas 60 mil toneladas.
"En Inidep somos muy precavidos, y sostenemos que el problema no
es tan dramático", declaró a Tierramérica un
científico de esa entidad que participó de las investigaciones
pero prefirió el anonimato.
La preocupación por el recurso comenzó en 2003, cuando
el Consejo Federal Pesquero aprobó el Plan de Investigación
para el Desarrollo de una Pesquería Sustentable de Anchoíta
Patagónica, propuesto por la provincia de Chubut.
Frente a la emergencia declarada para la sobreexplotada merluza común
(Merlucius hubbsi), la provincia apuntaba a avanzar sobre una especie
subexplotada. El plan experimental, prorrogado en 2005, contó con
la participación de funcionarios, empresas pesqueras, técnicos
del Inidep y de la Fundación Patagonia Natural.
Ahora la Fundación sostiene que los estudios del Inidep no incluyeron
mecanismos específicos para cuantificar los efectos de la pesca
de anchoíta sobre peces y fauna salvaje que dependen de ella.
Y además manifestó su temor de que el recurso se destine
a fabricar harina de pescado.
La fuente del Inidep respondió que el organismo "no estudia
en particular el impacto sobre las demás especies", pero
que sí las involucra al considerar parámetros como la muerte
natural de anchoítas cuando otro animal se alimenta de ellas.
Respecto del temor a que la especie se use como materia prima para la
industria, Godelman explicó que el plan aprobado por el Consejo
estableció que las firmas participantes "no podrán
tener como objetivo la fabricación de harina".
El titular de Cedepesca señaló que sólo la anchoíta
bonaerense se destina a ese rubro, y no en Argentina sino en Uruguay.
Entre los dos países capturan unas 70 mil toneladas al año
--sobre un máximo permitido de 120 mil-- y la mayoría se
destina a esa industria.
"Este sí es un problema que hay que seguir de cerca. La
explotación de la pesquería de anchoíta bonaerense
para fabricar harina representa un riesgo real", aseguró Godelman.
Por Marcela Valente
Fuente: Tierramérica
Enero 28, 2007
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