El año pasado, industriales azucareros y citrícolas
se comprometieron a invertir en plantas de tratamiento
de desechos. En la última década se anunciaron
varios programas que no fueron concretados. Residuos
que afectan al dique El Frontal.
Lineamientos del convenio
1- El 18 de octubre de 2007 firmaron un
convenio los directivos de 15 ingenios y siete citrícolas
con la titular de Medio Ambiente de la Nación,
Romina Picolotti.
2- Los industriales tucumanos
prometieron llevar a cabo una serie de inversiones,
por $ 156 millones,
a fin de reducir la contaminación del curso
de agua.
3- En un plazo de 24 meses,
los ingenios deben montar plantas de tratamiento
de residuos para que dejen de
arrojar cachaza y vinaza a los ríos y arroyos.
Cristina lanzó un programa para limpiar la cuenca
Salí-Dulce
El saneamiento del Salí-Dulce es un viejo reclamo
de los pobladores ribereños de esta extensa
cuenca, que nace en las Sierras Subandinas, en el sur
de Salta, y tras recorrer Tucumán y Santiago
del Estero, desemboca en la laguna Mar Chiquita en
Córdoba.
En los últimos años, un activo grupo
de ecologistas y vecinos de Las Termas de Río
Hondo realiza protestas contra la contaminación
del dique El Frontal, que recibe aguas con desechos
de los ingenios azucareros y de otras fábricas
tucumanas.
La cuenca Salí-Dulce, según un estudio
de la asociación ambientalista Pacto Verde,
está encaramada en un triste podio: es la segunda
más contaminada de la Argentina después
de La Matanza-Riachuelo.
El 18 de octubre de 2007, industriales tucumanos se
comprometieron a realizar inversiones por $ 156 millones
para reducir la contaminación en la cuenca.
Las autoridades de 15 ingenios y siete citrícolas
firmaron el acuerdo con la secretaria de Medio Ambiente
de la Nación, Romina Picolotti, y con el gobernador,
José Alperovich. De acuerdo con el convenio,
los dueños de ingenios tienen 24 meses para
hacer las inversiones que les permitan dejar de arrojar
vinaza y cachaza en los ríos y arroyos tucumanos.
Para esto, el Banco Nación abrió una
línea de créditos, a tasa cero.
Antecedentes
Pero este no es el único antecedente que tienen
los proyectos de saneamiento. En 2006, Picolotti había
anunciado que la cuenca Salí-Dulce sería “recuperada
ecológicamente” gracias a una inversión
de $ 100 millones, aunque aclaró que llevaría
tiempo revertir tantos años de contaminación.
Aún más vetusto es el Plan de Producción
Limpia (PPL) que se intentó implementar en 2002,
cuando Julio Miranda ocupaba el sillón de Lucas
Córdoba. En ese momento el secretario de Ambiente
y Desarrollo Sustentable, Carlos Merenson, viajó hasta
la provincia de Tucumán para firmar un convenio
con más de 20 empresas entre las que se destacaban
algunas de gran relevancia como Grafa, Arcor, Cervecería
Quilmes, Tecotex y el frigorífico Bella Vista.
En 2005, la entonces secretaria de Medio Ambiente de
la provincia, Patricia Jalil, dijo que el PPL había
logrado reducir en un 20% la contaminación ambiental
en 12 meses. La Secretaría de Recursos Naturales
de la Nación presentó en 1996 un programa
tendiente a eliminar el 95% de la contaminación
orgánica producida por los ingenios tucumanos.
La cachaza
Las pautas de aquel entonces eran: prohibir que se
arroje cachaza a los cursos de agua; construir un
sistema de tratamiento secundario en la fábrica
Papel del Tucumán (objetivo que se cumplió en
el año pasado), y comenzar acciones descontaminantes
en el ingenio Concepción, que en esa época
era señalado desde la Nación como la
planta azucarera más contaminante de la provincia.
La polución ambiental es un problema de larga
data y las soluciones que se proponen en el acuerdo
rubricado en octubre de 2007 no difieren de las propuestas
de hace más de una década .
En contraposición a las iniciativas ya presentadas
y que podrían impulsar presentaciones judiciales
contra los industriales que degradan el medio ambiente,
el año pasado los diputados Gerónimo
Vargas Aignasse y Beatriz Rojkés de Alperovich
presentaron un proyecto para que se suspendan por cinco
años los juicios por delitos ambientales. Los
legisladores fundamentaron su posición en que
ese amplio margen de tiempo permitirá a las
industrias tucumanas montar plantas de tratamiento
de efluentes.
Fuente: La gaceta de Tucumán
Enero 10 de 2008 |