Celebraron ayer el Día de la Tierra
Las empresas dan la mano al ambiente

Como parte de la celebración del Día de la Tierra, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable y un grupo de importantes empresas y cámaras de los rubros petrolero, químico, siderúrgico y de la construcción organizaron una mesa de diálogo para buscar soluciones y debatir sobre la preservación ambiental.

"Es importante realizar este tipo de debates para solucionar una cantidad de temas pendientes y conflictivos entre el Estado y el sector privado", afirmó el secretario Carlos Merenson, que agregó que el área a su cargo cuenta con un presupuesto anual de 24 millones de pesos que no alcanza para cubrir todas las necesidades de la cartera.

Merenson consideró prioritaria la tarea referida al tratamiento de residuos peligrosos dentro del país. Según explicó, hace diez años, en la localidad de La Argentina, en Santiago del Estero, enterraron 25 mil kilogramos de gamexane (un poderoso veneno) y se supone que lo hizo una empresa privada. Merenson puntualizó que "independientemente de quién fue, la cámara ya ofreció ayuda técnica para desenterrar ese producto tóxico, proceder a su envasado y remitirlo a una planta para su tratamiento".

Por otro lado, el secretario aclaró que una parte del dinero que el Estado destinará a modo de subsidio al desempleado será utilizada para ejecutar un plan de forestación en 5 millones de hectáreas en las áreas boscosas del país, lo que permitiría crear "más de 200 mil puestos de trabajo".

Se proyecta encarar un Plan Nacional de Bosques, "para contrarrestar la desertificación", y "el desarrollo del sector pesquero, a través de cooperativas de pescadores que recibirán capacitación y financiamiento", comentó Merenson. Respondieron a la convocatoria Loma Negra, Techint, Acindar, Shell, Repsol YPF, Metrogas, Gas Natural Ban, Pecom, Petrobras, Chevron Texaco, Pan American Energy y Cliba.También la Unión Industrial Argentina, la Confederación General Económica y el Consejo Empresario para el Desarrollo Sostenible.

Fuente: La Nación
Abril 23, 2002