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España teme que la UE frene los cultivos
bioenergéticos
La Comisión Europea mantiene su apuesta para que en 2010 el 5,75% del
consumo de combustible para el transporte proceda de energías renovables
y muy especialmente de los biocaburantes. Sin embargo, en contra de las peticiones
del sector, Bruselas se opone, por el momento, a elevar el techo de la superficie
de cultivos con derecho a la ayuda por encima de los dos millones de hectáreas
y mantiene congelado el apoyo de 45 euros por hectárea.
Organizaciones agrarias y comunidades autónomas coinciden en señalar
que con esta política se puede poner en peligro el desarrollo
de los cultivos agroenergéticos que, en las últimas tres
campañas, han pasado de 6.000 a 223.000 hectáreas y que
podría suponer una salida para más de 1,5 millones de hectáreas,
fundamentalmente de cereales, colza y girasol.
En medios agrarios se teme, además, que el hecho de congelar
los techos de superficies, así como la ayuda, se puede traducir
en un rebasamiento de las superficies de cultivos y, con ello, una penalización
en la compensación que afecte negativamente a las futuras sementeras.
La Comisión Europea contemplaba inicialmente una superficie de
cultivos energéticos de 1,5 millones de hectáreas con una
ayuda complementaria de 45 euros por hectárea. Con la ampliación
de la UE a 25 miembros y la próxima entrada de Bulgaria y Rumanía,
Bruselas propone que ese techo pase a dos millones de hectáreas,
cifra que se considera insuficiente para las perspectivas de cultivos.
Peticiones
Por otra parte, frente a las peticiones de varios países como
España de elevar la ayuda a entre 80 y 90 euros por hectárea,
la Comisión mantiene que esa ayuda siga en los 45 euros. Bruselas
rechaza aplicar mayores ayudas para el desarrollo de estos cultivos no
alimentarios mientras los precios del petróleo no tengan unas
cotizaciones más elevadas y ofrezcan una mayor rentabilidad para
los biocombustibles.
En España, el Ministerio de Agricultura, a través de la
dirección general de Desarrollo Rural, está impulsando
las negociaciones entre las organizaciones agrarias, las cooperativas
y las industrias para la elaboración de un acuerdo marco por el
que se regulen a partir de la próxima campaña las relaciones
entre ambas partes.
El objetivo de ese acuerdo marco no es fijar un precio mínimo,
en cuanto es algo prohibido por las reglas de la competencia. Sin embargo,
se pretende que en el mismo se fijen las reglas de juego entre las partes
en materia de calidades, sistemas de pagos, entregas o la firma de contratos
plurianuales que primen la fidelización de los agricultores.
El objetivo de la Administración es que el desarrollo de los
cultivos para biocombustibles sea estable para cultivadores e industriales,
y que éstos últimos no acudan masivamente a las importaciones
para cubrir las necesidades de sus plantas.
Fuente: El pais
Dic4 , 2006 |