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Efecto invernadero: el aumento del CO2 atmosférico
puede limitar la disponibilidad de nitrógeno del suelo.
De acuerdo con una nueva investigación, el
mundo podría ver muy pronto como los ecosistemas llegan a su tope
de absorción de dióxido de carbono, función que ha
disminuido sensiblemente la cantidad de este gas de efecto invernadero.
El exhaustivo estudio de un ecosistema de praderas de
Texas ha mostrado que la disponibilidad de nitrógeno en el suelo
podría limitar la capacidad de los ecosistemas de absorber el exceso
de CO2 atmosférico.
Los investigadores afirmaron que este trabajo enfatiza
la imperiosa necesidad de que USA y otras naciones adopten las limitaciones
de emisión marcadas por el Protocolo de Kioto, para así tratar
de disminuir sensiblemente las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los investigadores, liderados por el ecólogo de
la Universidad de Duke, Robert Jackson, por el científico del USDA
Agricultural Research Service researchers Wayne Polley, y Hyrum Johnson,
publicaron sus hallazgos recientemente en la revista Nature.
Basándonos en las emisiones de los combustibles
fósiles, la concentración de dióxido de carbono atmosférico
debería ser el doble de la actual, afirmó Jackson.
Sin embargo, los sistemas naturales como los promovidos por las reforestaciones
están retirando una cantidad extra de este gas atmosférico,
lo cual nos está dejando un margen que se saturará.
Estos investigadores afirman que este proceso irá
disminuyendo su intensidad en los próximos años, razón
por la cual hacen una llamada de atención a los políticos
que deben decidir sobre la toma de decisiones. Considerando el incremento
esperado de población, el aumento de la demanda de materias y la
incapacidad de los sistemas naturales de incrementar la retirada de CO2,
pensamos que los incrementos anuales futuros duplicaran los de la actualidad,
Añadió.
Jackson razonó sobre la idea de que con el tiempo
aparecerán elementos limitantes en el suelo que harán que
se limite la cantidad de CO2 que se retira de la atmósfera. Para
Jackson y sus colegas la falta de interés de la Administración
Bus en participar de los acuerdos de Kioto es realmente desafortunada.
Este trabajo, según sus autores, ofrece un nuevo
acercamiento al estudio de los efectos ecológicos del incremento
de CO2 atmosférico.
Eligieron una sección de pradera del norte de
Texas para investigar sobre estos fenómenos. Los trabajos comenzaron
en Mayo de 1997 con la colocación de dos grandes cubiertas de más
de 60 metros de longitud. En una de esas cámaras los científicos
expusieron a las hierbas a un suave gradiente de CO2, desde las actuales
365 partes por millón (ppm) hasta las 200 ppm (la concentración
al final de la pasada edad de hielo).
En la otra cámara, los científicos inyectaron
aire enriquecido con CO2 en una concentración de 550 ppm (el nivel
esperado para finales de este siglo). En el final de este invernadero se
variaba la concentración hasta las 350 ppm.
En esas condiciones descubrieron que muchos de
los procesos fisiológicos de las plantas respondieron linealmente
al incremento en la concentración de dióxido de carbono,
y consecuentemente la producción vegetal aumentaba, afirmó
Jackson. Sin embargo esta producción se saturaba en valores superiores
a las 400 ppm, una concentración de CO2 muy cercana a la actual.
Particularmente importantes fueron las medidas de la
disponibilidad de nitrógeno en el suelo. Las bacterias del suelo
metabolizan la materia orgánica, transformando el nitrógeno
en amonio y nitratos, que sirven como fuente de nitrógeno a las
plantas.
Nuestras mediciones mostraron que el nitrógeno
en el suelo desciende hasta en un 300% a medida que el CO2 aumenta su concentración,
afirmó Jackson. Este descenso en la disponibilidad del nitrógeno
aparentemente inhibe la habilidad de las plantas de usar ese CO2 extra.
Estos investigadores han mostrado su interés
en averiguar otras limitaciones potenciales que pueden surgir de este incremento
de CO2.
Fuente: Ayaba
Mayo 22, 2002
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