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El hecho es importante porque si el agua aumenta siquiera un grado
de temperatura, ese cambio puede impactar seriamente a las plantas
y animales que viven en ella. Y ese impacto puede ser negativo o
positivo.
De hecho, los científicos hallaron que los lagos experimentaron
"cambios ecológicos extremos" tras la modificación
de la temperatura. El hallazgo fue publicado ayer en la revista
Science y podría servir de ejemplo para determinar cómo
el recalentamiento global puede afectar las aguas de otras partes
del mundo.
"Sospecho que éste era un indicador de las cosas que
están por venir", dijo el principal investigador de
la Institución Británica para Investigaciones de la
Antártica, Lloyd S. Peck.
El estudio puede parecer confuso en vista de la noticia de la semana
pasada de que parte de la Antártida parece enfriarse en lugar
de calentarse. Pero la Antártida es un continente vasto y
Peck estudió la península Antártida, un lugar
donde la temperatura subió en décadas recientes cinco
veces más que el promedio de las temperaturas globales.
Expertos en cambios meteorológicos calificaron el estudio
como una buena ilustración de cómo los cambios locales
pueden tener consecuencias de alcance mayor de lo que se esperaba.
"Necesitamos comenzar a pensar acerca de cómo esos tipos
de cambios de temperatura van a afectar nuestros ecosistemas",
dijo Benjamin Preston, del Centro Pew sobre Cambios Climáticos
Mundiales.
El estudio del lago polar sugiere que los científicos deberían
investigar si cambios menores de temperatura podrían estar
afectando ya lugares como los Grandes Lagos de Norteamérica
y zonas similares de Europa.
Fuente: La Nación
Enero 26, 2002
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