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Reciclar mejor baterías de plomo para
proteger la salud
Una serie de directrices que establezcan un mejor
reciclaje de las baterías de plomo para proteger la salud y el medio
ambiente, fueron presentadas por el director ejecutivo del PNUMA (Programa
de Naciones Unidas para el Medio Ambiente), Klaus Toepfer.
Estas nuevas recomendaciones aconsejan el procedimientos
para recoger, transportar y almacenar las baterías usadas. Toepfer
subrayó que "el plomo es extremadamente útil" pero
advirtió también de que "provoca todo tipo de intoxicaciones".
"El reciclaje de baterías de plomo es una de las más
graves fuentes de peligro potencial, particularmente para los operarios
del sector informal que se encargan de ello en los países en vías
de desarrollo", dijo Toepfer. Indicó que para evitar los daños
es necesario "respetar estrictamente normas ecológicas y profesionales
que sólo pueden garantizar algunas empresas especializadas".
Los nuevos consejos especifican respecto a la manera
de recolectar las pilas y baterías usadas que los fabricantes, los
distribuidores y los vendedores deberían responsabilizarse en recuperar
las que estén agotadas. Asimismo, recomiendan el procedimiento a
seguir para almacenar las baterías usadas y agotadas, para transportarlas
y para vaciarlas de electrolitos, y que eviten la contaminación.
Pretenden facilitar a los poderes públicos los principios para futuras
legislaciones para mejorar la gestión de este tipo de acumuladores
de energía, además de aconsejar a las industrias la manera
de mejorar su gestión.
La batería de plomo, un invento que remonta
a 1889, representa un grave peligro para el ser humano y para el medio
ambiente debido a su elevado contenido en plomo. Respirar el polvo o las
emanaciones de vapor del plomo puede provocar graves perturbaciones para
la salud, incluida la muerte, además de perjudicar el medio ambiente,
advierte el PNUMA. El plomo de las baterías penetra en el ser humano
a través de los pulmones, se acumula esencialmente en los huesos
y los primeros síntomas de intoxicación son la fatiga, la
jaqueca, dolores en las articulaciones y los músculos, pérdida
de memoria y de apetito y perturbación del sueño. Pero la
prolongada inhalación de plomo puede provocar diarrea, dolores agudos
en el abdomen, convulsiones, delirio, el estado de coma y el fallecimiento,
según los expertos. Además puede perjudicar la formación
del feto en la mujeres embarazadas y transtornos en los niños tales
como problemas neuropsíquicos.
Los vertidos de residuos de aceites con elevado
contenido en plomo en zonas agrícolas son susceptible también
de causar graves trastornos en la vegetación y la ganadería,
y por consiguiente en la cadena alimentaria.
Según cálculos del PNUMA , de los
2,5 millones de toneladas de plomo que se producen anualmente en todo el
mundo, tres cuartas partes sirven para la fabricación de baterías
que se utilizan en los automóviles, los teléfonos y computadoras
portátiles o en las industrias.
Fuente: PNUMA
Mayo 29, 2002
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