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RECICLAJE
La 'basura electrónica' inunda
las grandes ciudades estadounidenses
EFE
SAN FRANCISCO (EEUU).- Pocos consumidores piensan en lo que harán
con el ordenador personal o con el televisor cuando lo reemplacen
con el modelo de siguiente generación. Un problema que parece
nimio, pero que en Estados Unidos ya se ha convertido en una 'patata
caliente' tóxica de la que ni las autoridades ni las compañías
privadas se quieren responsabilizar: la basura electrónica.
Sólo en California, por ejemplo, con una población
cercana a los 35 millones de personas, se calcula que unos 6.000
PCs se quedan obsoletos cada día y que, como media, cada
familia almacena en el trastero de su casa tres aparatos, entre
televisores y ordenadores personales.
Esta basura electrónica, que contiene una amplia gama de
productos tóxicos potencialmente contaminantes, se está
convirtiendo en un quebradero de cabeza para las organizaciones
ecologistas y las autoridades estatales.
Muchos artículos electrónicos tienen una vida útil
muy corta, que en algunos casos se extingue en cuanto sale al mercado
el aparato de la siguiente generación. Esto supone que el
volumen de basura electrónica, que representa entre el uno
y el cinco por ciento del total, esté creciendo "como
la espuma".
Escaso reciclaje
Pero a diferencia de lo que ocurre con otros residuos generados
en las grandes ciudades, sólo el 11% de este material se
recicla, frente al 28% de las otras basuras, y el resto termina
en vertederos donde, según denuncian las organizaciones ecologistas,
las filtraciones de plomo, cadmio y mercurio pueden llegar hasta
las aguas subterráneas.
Los estados estadounidenses de California, Florida y Massachusetts
han dado el primer paso para afrontar este problema, y han prohibido
que los monitores y televisores se arrojen a los vertederos e incineradoras.
Sin embargo, detrás de esta decisión no hay opciones
viables de reciclaje.
Caro reciclaje
Retirar un televisor puede llegar a costar hasta 35 dólares
y muchos ciudadanos no están dispuestos a pagar un precio
tan elevado simplemente para desprenderse de un objeto. "La
mayoría de los consumidores ni siquiera son conscientes de
que exista un problema", declaró a EFE Mark Murray,
director de la asociación California contra el Derroche,
una de las más activas en la lucha para conseguir el reciclaje
de la basura electrónica.
En Silicon Valley, el valle californiano donde están los
cuarteles generales de muchas empresas de tecnología punta,
hace tiempo que saltaron las alarmas.
Ted Smith, director del "Silicon Valley Toxics Coalition",
está asustado ante la velocidad con la que estos desperdicios,
que considera altamente tóxicos, están creciendo.
Pero ante este problema, que según Smith podría convertirse
en un gran desastre ecológico en muy poco tiempo, parece
que "todos echan balones fuera".
Para los gobiernos estatales, el precio que hay que pagar para
acometer programas de reciclaje efectivos es demasiado alto, mientras
que la industria considera que no puede hacerse cargo en solitario
y que tantas precauciones son exageradas.
Compañías como Hewlett-Packard o IBM tienen programas
de reciclado para recoger los ordenadores obsoletos a cambio de
una tarifa que va desde los 10 a los 35 dólares, pero no
están teniendo éxito por lo elevado del precio, asegura
Murray.
Etiquetar los ordenadores
El experto cree que una de las medidas más urgentes es etiquetar
los productos, advirtiendo de los peligros que los materiales traen
consigo, y avisa que a la lista de objetos potencialmente tóxicos
hay que añadir lámparas fluorescentes o cajeros automáticos,
por ejemplo.
La Asociación Americana de Electrónica hace tiempo
que está considerando otras opciones, como sumar al precio
de los ordenadores nuevos una tasa que serviría para pagar
la retirada del producto una vez que se queda obsoleto.
Fuente: EFE
Enero 30, 2002
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