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Las ballenas, sin santuario en el Atlántico
La propuesta de Brasil y la Argentina no obtuvo
los votos suficientes en la reunión de la Comisión Ballenera
en Japón
- El proyecto crearía un sector desde el
ecuador hasta el actual santuario austral, entre América y Africa
- Tampoco se dio curso al área protegida
que pretenden Australia y Nueva Zelanda
Por segundo año consecutivo no pudo concretarse
la propuesta para la creación de un santuario ballenero en el Atlántico
Sur, impulsada por Brasil y secundada por la Argentina.
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Un grupo de países se reúne cada
año en la Comisión Ballenera Internacional (CBI) para debatir
el futuro de estos cetáceos. Algunos de los miembros se destacan
por su espíritu conservacionista, otros luchan por mantener su tradición
ballenera.
La reunión de este año, que concluyó
en Shimonoseki, Japón, volvió a demostrar cómo se
contraponen los distintos intereses de los 48 países que integran
la CBI.
Uno de estos proyectos es la creación de
un santuario ballenero en aguas del Atlántico Sur, propuesta impulsada
por Brasil y patrocinada por el gobierno argentino, que fracasó
al no alcanzar las tres cuartas partes de los votos necesarios para ser
aprobada por la comisión.
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Las ballenas están protegidas por la moratoria
en la caza que rige desde 1986, que prohíbe su captura con fines
comerciales
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Se buscaba proteger zonas de reproducción
y alimentación mediante la prohibición de la "caza científica",
que aún hoy algunos países practican. Pero sólo obtuvo
23 votos a favor y 18 en contra, con 4 abstenciones.
La "caza científica", dicen los proteccionistas, es un
eufemismo que enmascara la matanza de ballenas, ya que más tarde
la carne de estos cetáceos es vendida en distintos mercados alrededor
del mundo.
El santuario del Atlántico Sur se extendería desde la línea
del ecuador hasta el límite norte del santuario austral y desde
las costas de América del Sur hasta las de Africa.
"El santuario generaría oportunidades para las poblaciones
costeras, sería un promotor de actividades de esoterismo como el
avistamiento de ballenas y fomentaría la educación",
aseguró Mariano Vergara, secretario de la embajada argentina y comisionado
argentino alterno ante la CBI, quien agregó: "Fundamentalmente,
esta medida tendería a conservar un área muy amplia. No sólo
en las aguas jurisdiccionales argentinas, sino también en sus rutas
migratorias en aguas internacionales".
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Tampoco fue aprobado el santuario para el Pacífico
Sur, que presentaron la delegación de Australia y la de Nueva Zelanda
por tercer año consecutivo. Sólo consiguió 24 votos
a favor y 16 en contra, con cinco abstenciones.
Países como Noruega y Antigua y Barbuda
consideran que la creación de estas zonas carece de un fundamento
científico. Japón argumentó que los santuarios son
innecesarios porque las ballenas están protegidas por la moratoria
de 1986, que prohíbe la caza comercial. Japón mata cuatro
centenares de ballenas al año, en el cupo de "pesca con fines
científicos", gracias a un vacío jurídico.
Según el embajador Eduardo Iglesias, comisionado
argentino ante la CBI, "se sigue buscando una protección más
institucional para los cetáceos, una aprobación del santuario.
No es fácil, pero con perseverancia, paciencia y mucha convicción
en lo que se hace, se podrá lograr".
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Demostración: un globo gigante para pedir que se
derogue la moratoria
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Hasta ahora sólo existen dos santuarios
balleneros: uno en el océano Indico y otro en las aguas que circundan
la Antártida.
A pesar de que los santuarios no fueron aprobados, la moratoria que rige
desde 1986 sigue en pie. Una excelente noticia para las naciones conservacionistas.
Sin excepciones
Japón encabezó la exigencia de que la medida fuera levantada.
Pero a la hora de la votación sólo sumó 16 sufragios
a favor y 25 en contra.
Fue rechazada, además, la moción
para que cuatro comunidades costeras niponas fueran autorizadas a cazar
50 ballenas por año, tema que generó controversia. La delegación
norteamericana apoyaba la caza de ballenas para los pueblos esquimales
de Alaska, que viven de esos cetáceos.
Lógicamente, el argumento que planteaban
era que existe una gran diferencia entre los cupos y cazar por supervivencia.
Finalmente se les negó la cacería a los pueblos aborígenes
de Alaska y de Siberia, aunque a los groenlandeses se les haya autorizado
su cuota anual de captura de ballenas grises en el Pacífico nororiental.
Martín H. Fernández Chaine
Un descuento para los países en desarrollo
La delegación argentina tuvo alguna razón para festejar al
término de la Comisión Ballenera Internacional: una propuesta
creada por el grupo de sus representantes para obtener una rebaja de entre
25 y 50 por ciento de las contribuciones anuales de los países en
desarrollo fue apoyada por la mayoría de los latinoamericanos, con
una excepción: México.
En los próximos tres años, la Argentina tendrá un
descuento del 25 por ciento en la cuota, al igual que el resto de los países
de América latina.
"Aunque este acuerdo es provisional, señala un camino por seguir
y marca los parámetros que se deben tener en cuenta para el acuerdo
final", señaló Mariano Vergara.
Ese "acuerdo final" al que se refiere el comisionado alterno
argentino ante la CBI significaría una reducción de fondos
que estaría por salir en algunos años. Consiste en una contribución
permanente que va a tener en cuenta, a la hora de pagar la cuota, si el
país realiza caza de ballenas o la cantidad de delegados que manda
a las reuniones de la comisión, mientras que el proyecto que se
aprobó en Shimonoseki se realizará tomando en cuenta la capacidad
de pago de los países.
Con esta nueva posibilidad de ingreso en la CBI se verán beneficiadas
naciones que en algún momento pertenecieron a ella y hoy no pueden
sostener la cuota. Como Uruguay, que fue miembro y tuvo que retirarse.
En otro orden de cosas, Islandia con el apoyo de Japón y Noruega,
solicitó ser, nuevamente, miembro de pleno derecho de la CBI, pero
tuvo 25 votos en contra. Islandia abandonó la Comisión Ballenera
en 1992, en protesta por la gestión de recursos.
Fuente: La Nación
Junio 2, 2002
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