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Igual que sus vecinos, Mc Millan no atinó más que a subirse
a su auto, comprar algunas cosas agua, cerveza, cigarrillos, comida
y refugiarse en un gimnasio de la periferia de Show Low. Ese edificio se
encuentra rodeado de calles asfaltadas y de un ancho cinturón de
césped, por lo que según la policía local
las llamas no pueden llegarle. Los evacuados se la pasan ahí escuchando
noticias sobre cómo su pueblo se convierte en cenizas.
Los únicos que quedaban ayer en Show Low eran los bomberos. La
localidad fue levantada sobre un claro del bosque de pinos de las Montañas
Blancas, a unos 300 kilómetros al nordeste de la ciudad de Phoenix.
Trozos de tela blanca en las puertas indican que las casas fueron evacuadas:
otra imagen de una ciudad en ruinas. El cielo se ha oscurecido tanto por
el humo que el sol se ve directamente rojo.
"Estamos muertos de miedo", balbucea Glenda, de 29 años,
junto a sus hijas de 9 y 10. El fuego, alimentado por una vegetación
seca, temperaturas elevadas y mucho viento, destruyó desde el 18
de junio 155.000 hectáreas y 225 hogares.
El incendio tiene un impresionante frente de unos 75 kilómetros.
Los evacuados en toda la región suman 25.000.
"Es un verdadero barril de pólvora que hace su propio camino.
Por el momento, nuestro primer objetivo es garantizar la seguridad de la
gente", declaró el portavoz de los servicios forestales de
los Estados Unidos, Dorman McGann. Unas 2 mil casas precisó
el funcionario fueron salvadas gracias a que se las roció
con agua y productos químicos; en cambio, los árboles y arbustos
que rodean las viviendas fueron derribados para mantener las llamas a distancia.
La gobernadora del estado de Arizona, Jane Hull, describió el
incendio de una manera muy gráfica: "es como un tren de carga
que se precipita sobre nosotros". La zona destruida representaba la
máxima concentración de pinos en mundo.
En un principio, los bomberos habían tratado de controlar el fuego
mediante diversas técnicas, como el cavado de trincheras. Pero las
llamas, algunas de 150 metros de altura, superaron todas las barreras que
les tendieron. Y esto, a pesar de que en esta época del año
los incendios forestales aunque no tan grandes son habituales
en los estados de California, Nuevo México y Colorado. No hay pronósticos
sobre cuándo se calmarán las llamas.
Fuente: Clarín
Junio 26, 2002
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