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Confirman antiguos cambios climáticos
en la Antártida
Lo indica un reciente descubrimiento
- Encontraron huesos fósiles de pingüinos
y aves marinas de más de 6000 años de antigüedad
- El nido estaba ubicado a 30 metros de altura
de la costa actual
Era una lomada gris y de aspecto intrascendente, situada
en las cercanías de la Base Jubany, en la isla antártica
25 de Mayo. Pero a pesar de su aspecto inocente, esos sedimentos pedregosos
ocultaban claves que permiten descifrar una parte importante de la historia
geológica de los últimos 10.000 años y las variaciones
ambientales surgidas en consecuencia.
El hallazgo, producido durante la última campaña
de verano al continente helado, y protagonizado por los doctores Rodolfo
del Valle y Diego Montalti, de la Dirección Nacional del Antártico
y el Instituto Antártico Argentino, y por el doctor Moshe Inbar,
de la Universidad de Haifa, Israel, consistió en un puñado
de restos fósiles de pingüinos, focas y aves marinas de aproximadamente
6400 años de antigüedad, en un sector elevado entre 30 y 50
metros por sobre la costa actual.
"Esto prueba que en los últimos milenios
la isla sufrió una alta variabilidad climática -explica Del
Valle, geólogo del Instituto Antártico Argentino desde hace
casi 30 años-. Hoy, la playa está decenas de metros más
abajo, quiere decir que cuando esos pingüinos hacían sus nidos
el nivel del mar era mucho más alto. Todo indica que, con la retirada
de los hielos, la isla ascendió y los pingüinos descubrieron
una playa más extensa. Luego, hace unos 700 años, ocurrió
un enfriamiento y hubo un avance que sepultó el segundo sitio de
anidaje."
Vestigios del pasado
Según el científico, "las variaciones
de la masa de hielo que avanza sobre las tierras emergidas producen cambios
en el peso que debe soportar la corteza terrestre. La corteza reacciona
con ascensos y descensos, de acuerdo con el alivio de carga o su sobrecarga,
respectivamente".
Los restos óseos -de patas y alas, esternón,
vértebras, cintura pélvica, escápula, pico y cráneo
de pingüinos y fragmentos de costillas de elefante marino- están
entre los más antiguos con que se cuente, pertenecientes a especies
actuales, y se considera que hace por lo menos 6400 años ya había
comenzado la expansión del hábitat de las aves y focas después
del retroceso de los hielos en la isla 25 de Mayo. Su presencia en depósitos
de playa marina demostraría que la superficie cubierta por el hielo
marino tuvo una extensión variable.
¿Qué ascensos y descensos del termómetro
determinaron estos cambios ambientales?
"No lo sabemos -afirma Del Valle-. Piense que ahora
se están rompiendo las barreras (antárticas) con sólo
medio grado de ascenso. A veces, incluso números pequeños
tienen un gran efecto. Esto prueba que durante los últimos milenios
el clima ha sido altamente variable, y que debe haber habido períodos
de frío y de calor. El problema es que ahora, a la variación
natural, se ha sumado el efecto invernadero inducido por el hombre. El
fenómeno físico es similar a lo que sucede con una hamaca:
si uno suma esfuerzos, la amplitud del balanceo se hace cada vez más
grande. El ritmo natural es de vaivén, pero si uno aumenta el impulso
aditivamente..."
Para Del Valle y los investigadores antárticos,
los mensajes del pasado escritos en las arenas de la isla 25 de Mayo indican
que desde hace unos 9000 años hasta hace 4500, el mar ascendió
y descendió a distintos niveles, y hubo dos episodios de avance
de glaciares. Estos vestigios ayudan a respaldar las teorías sobre
el pasado y a afinar modelos futuros.
Nora Bär
Fuente: La Nación
Mayo 13, 2002
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