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Pero los gobiernos del Reino Unido y de Estados Unidos han considerado
que toda la operación es innecesaria e injustificada.
Los barcos balleneros islandeses tenían planeado zarpar el viernes
pasado pero debieron suspender la partida debido a los fuertes vientos
y la amenaza de tomenta.
Críticas dentro y fuera de la isla
La Fundación Internacional de Cuidado de Animales
(IFAW en sus siglas en inglés) dijo que no existen bases científicas
para la decisión islandesa y afirmó que este país
no puede utilizar la ciencia como camulfaje para su deseo de retomar la
caza comercial de ballenas.
Por su parte, el director ejecutivo de Greenpeace manifestó
en un comunicado que "la actividad ballenera es una parte del pasado
de Islandia y así debe permanecer".
El grupo ambientalista ha enviado a su legendario barco,
el Arcoiris, en misión a Islandia y llegará en dos semanas.
Otro sector que ha expresado sus críticas es la industria de turismo
islandesa que advirtió sobre el daño que puede ocasionarle
a la imagen del país en el exterior la reanudación de la
pesca ballenera.
Este grupo tiene otro motivo para preocuparse ya que la observación
de ballenas se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas.
Fuente: BBC (Inglaterra)
Agosto 21, 2003
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