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Previamente, el director de Defensa Civil, Alberto Devoto, había
informado que los muertos eran dos, lo que fue desmentido luego por fuentes
oficiales.
También sufrieron el embate de las llamas tres bomberos con principio
de asfixia y un empleado del Observatorio Astronómico de Bosque
Alegre, Héctor Moyano, de 64 años, maestro de Alta Gracia,
que tiene quemado el 60 por ciento de su superficie corporal. Además,
a última hora de anoche el Gobierno informó la desaparición
de un baquiano en la zona de Potrero de Garay.
Caos y descontrol
Villa Ciudad de América se convirtió en el epicentro del
caos cuando algunas familias se negaban a abandonar sus viviendas, otras
hacían un desordenado desalojo y las calles y la ruta provincial
5 se tornaron en un pandemónium.
Anoche, el titular de la Dirección de Ambiente, Sergio Nirich,
señaló que las condiciones climáticas (30 grados de
temperatura, 15 por ciento de humedad y ráfagas de viento de hasta
90 km/h.) tornaban incierto el combate de las numerosas dotaciones que
desplegó el Gobierno Provincial.
Mientras el frente de Villa Ciudad de América se desplazaba por
pinares hacia Potrero de Garay, las llamas que se iniciaron en Falda del
Carmen y Alta Gracia habían superado el Observatorio y cruzaban
hacia San Antonio de Arredondo.
Al final de la noche, el propio Nirich informó de la detención
de José Gabriel Pérez, de 20 años, en La Falda, supuesto
responsable del inicio del incendio en el cerro La Banderita. Fuentes oficiales
agregaron que este joven actuó acompañado de otros dos hombres
ya identificados y que podrían ser detenidos en las próximas
horas.
La intencionalidad de estos incendios fue reiterada varias veces. El
intendente de Villa Ciudad de América, José Luis Colombatti,
aseguró que esto es consecuencia de la mano del hombre
y cargó contra quienes iniciaron los fuegos de ayer, porque esta
vez mataron una persona.
En Sierras Chicas
En la capilla de Candonga, Margarita Liendo, la cuidadora está
horrorizada: Esto es aterrador. En los 11 años que llevo trabajando
acá nunca vi una cosa así. Hemos sufrido incendios antes,
pero las llamas jamás llegaron tan cerca de la iglesia. Las
espesas nubes de humo que, al cubrir el sol, teñían de un
rojo opaco el paisaje de las sierras.
A escasos metros de allí, mientras increíblemente algunos
turistas posaban para la foto con el fuego de fondo, un grupo de bomberos
hacía lo imposible para detener las llamas que en muchos casos llegaban
a los 10 ó 20 metros de altura.
Esa imagen de bomberos (voluntarios y policías) atacando con decisión
los focos de incendio que arrasaban con las sierras, se repitió
a lo largo de toda la jornada y estuvo protagonizada por efectivos de diferentes
cuerpos de bomberos de toda la provincia que temerariamente y la
mayoría de las veces sin los elementos necesarios lucharon
contra el fuego y el viento infernal que lo hacía incontrolable.
Las llamas que en la tarde-noche del domingo ingresaron a la Reserva
La Quebrada atacaron durante la madrugada de ayer los campos cercanos a
la estancia El Silencio, ubicada a mitad del camino de El Cuadrado, entre
Río Ceballos y La Falda.
Durante la madrugada el viento llevó ese fuego hacia Candonga
y al paraje Paso Blanco que une Sierras Chicas con La Cumbre. Debido a
la topografía de las sierras y a los fuertes vientos de más
de 90 kilómetros por hora, se fueron abriendo diferentes frentes
que hicieron imposible apagar las llamas.
Además de los rostros de los bomberos teñidos de ceniza,
hubo otra constante que fue el reclamo de los lugareños por la falta
de coordinación para combatir el fuego. En este sentido, Raúl
Moro, propietario de la estancia El Silencio, cuyo casco estuvo a punto
de quemarse en la madrugada del domingo, señaló: No
puede ser que un siniestro de esta envergadura quede en manos de los bomberos
voluntarios. No me quejo de estos chicos que trabajan a voluntad, pero
resulta increíble que los responsables del gobierno provincial vean
todo desde el avioncito y los bomberos ni siquiera tengan comunicación
directa con los que están sobrevolando el fuego para saber dónde
es aconsejable trabajar.
Este planteo coincide con los dichos de otros vecinos de la zona que
señalaron que cuando el fuego toma la sierra es el mismo fuego
el que decide cuándo se apagan las llamas. Además de
presenciar el avance del fuego en la zona de Candonga y el paraje Palo
Blanco, La Voz del Interior recorrió en la siesta de ayer las desoladas
montañas cercanas al camino de El Cuadrado, donde el fuego que ingresó
en la tarde del domingo a Sierras Chicas arrasó con grandes extensiones
de fauna y la flora autóctonas.
La falta de números oficiales que permitan evaluar las dimensiones
de lo perdido obliga a pensar que a lo largo de estos dos días de
incendios en esta zona donde predominan los pastizales se perdieron, además,
muchos animales y especies autóctonas como espinillos, garabatos,
algarrobos, molles, tuscas, chañares, manzanares de campo y quebracho
blanco.
El humo, las cenizas, los fuertes vientos y la cercanía de las
llamas obligaron en la madrugada del domingo a evacuar a 140 personas que
estaban acampando en La Estancita y fueron trasladadas al Campo de Deportes
Municipal de Río Ceballos.
En diálogo con este diario, Natalia Viagili, miembro de la escuela
de guías Tavien, de Buenos Aires, se mostró sorprendida por
la velocidad de las llamas: Creíamos que estábamos
lejos, pero el fuego avanzó muy rápido y decidimos autoevacuarnos
para evitar problemas.
El otro contingente, integrado por niños de la agrupación
de Boy Scouts de Jesús María, fue recogido por un colectivo
del municipio y llevado a Río Ceballos.
Las consecuencias del fuego se vivieron en ciudades como Río Ceballos
y Unquillo, donde el humo llenó de densidad el ambiente. Ambas ciudades,
y hasta los barrios del oeste de la capital provincial, amanecieron bajo
una lluvia de cenizas.
Fuente: La Voz del Interior (Córdoba - Argentina)
Agosto 19, 2003
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