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"Es una catarata programada;
si la represa abre sus compuertas, la catarata de Paulo Alfonso revivirá",
dice Gaudino.
Y agrega que los cambios en el río sólo agregaron mayor atracción
turística a la región.
"Hay potencial para el turismo de aventura.
Aquí hay varios cañones que se pueden usar para saltos de
bungee jumping u otras actividades como de este tipo", futuriza.
Según Gaudino, luego de la construcción de otra represa
(Xingo, a unos 60 kilómetros río abajo), los rápidos
de los ríos se detuvieron, creció el nivel de las aguas y
esto favoreció la navegación de varios tipos de embarcaciones.
No tan bueno
Pero la pérdida de potencia en el curso del Sao Francisco, ha
tenido otros costos medioambientales.
En efecto, en 1867, Paulo Afonso fue la barrera que puso fin al viaje
de Burton, ya que los rápidos que le esperaban río abajo
hubieran destrozado su canoa.
Si lo intentara hoy, podría llegar al Atlántico navegando
sin problemas el mismo río cuyas aguas, en el pasado, se podían
encontrar hasta 7 kilómetros dentro del océano.
La pérdida de la bravura del río significa que sean ahora
las aguas del mar las que se desplazan 2 kilómetros dentro de la
cuencia fluvial, causndo erosión y daños a la bella desembocadura
del Sao Francisco.
Paulo Cabral - BBC Servicio Brasileño
Fuente: BBC (Inglaterra)
Agosto 21, 2003
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