"El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático acaba
de entregar su tercera evaluación científica sobre el
tema, en la cual participaron más de 2 mil científicos
de todo el mundo y se prepara ya una cuarta evaluación",
indica Toepfer.
"Sin embargo la información científica nunca es
concluyente cuando se refiere a la humanidad y el rol de los políticos
es decidir con base a la información disponible", menciona. "Muchas
veces hay resistencia, como cuando la industria rechazó que
los Clorofluorocarbonos dañan la capa de ozono, pero tuvimos
que prohibirlos. Nadie sabía entonces que estas investigaciones
darían años después el Premio Nobel al mexicano
Mario Molina".
Durante sus cinco años de labor en la sede central del PNUMA
en Nairobi, Kenia, Toepfer ha promovido una campaña de sensibilización
sobre el vínculo entre pobreza extrema y deterioro ambiental.
"La globalización es el tema más complejo de nuestro
tiempo y tiene consecuencias inmediatas en el Medio Ambiente. La conducción ética
de dicha globalización debe combinar el desarrollo económico
con la protección de los recursos de las naciones y la estabilidad
social", añade quien fuera también parlamentario
de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), de Alemania.
"La pobreza es el elemento más tóxico para el ambiente
del planeta y es una responsabilidad de los países más
ricos transferir tecnología hacia las economías emergentes
para evitar que repitan procesos contaminantes que han dañado
gravemente al planeta", afirma.
Especialista en temas como el deterioro en los mantos de agua dulce,
la deforestación, la desertificación y la contaminación
radioactiva, entre otros el director ejecutivo del PNUMA se enfoca
en un tema emergente: el control de los Organismos Genéticamente
Modificados (OGM's) o transgénicos, actividad normada por el
Protocolo de Cartagena.
"El 20 de septiembre entrará en operación ese Protocolo
y nosotros pensamos que beneficiará mucho a países megadiversos
como México y las otras naciones de América Latina y
el Caribe, pero en el PNUMA no queremos que se convierta en un tigre
de papel por lo que el Fondo Mundial para el Medio Ambiente, de la
ONU, invertirá 25 millones de dólares en un programa
para reforzar su operación", menciona.
Consciente de la importancia que tuvieron los movimientos ambientalistas
radicales de los años 70 para hacer conciencia del tema de la
protección ambiental, dice que ahora se debe utilizar una estrategia
diferente, más comprometida con el diálogo y consciente
de que ninguna solución ambiental se puede tomar de manera unilateral
porque los países y los ciudadanos evadirían su responsabilidad
sobre el tema.
"La protección al ambiente es parte de la construcción
de la paz mundial porque a menos que podamos alcanzar el desarrollo
sustentable no podremos alcanzar una paz duradera", cita el estudioso
del filósofo Karl Popper.
Después de narrar que su familia y él dudaron muchas
veces que hubiera tomado la decisión correcta al saltar de la
política alemana a la internacional, Toepfer afirma sentirse
optimista por los resultados que ha visto de la Cumbre de Desarrollo
Sustentable de Johannesburgo celebrada en el 2002.
"La ventaja de los acuerdos de Johannesburgo es que tiene metas
y fechas acordadas para su instrumentación y hemos tenido el
apoyo del Consejo de Administración del PNUMA para ejecutar
el plan de acción de aquella Cumbre.
"Las cifras y acuerdos logrados hasta la fecha prueban que en
los primeros doce meses posteriores a la Cumbre de Johannesburgo hemos
tenido un seguimiento más puntual que el que ocurrió después
de la Cumbre de la Tierra que se celebró en Río de Janeiro,
en 2002 y eso me hace sentir que avanzamos en la dirección adecuada",
dice.
Por Antimio Cruz
Fuente: Reforma (México)
Agosto 15, 2003 |