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Persistente avance de la napa freática
El crecimiento de la napa freática en el conurbano aún
no encuentra una solución efectiva, acorde con los inconvenientes
que le acarrea a la población afectada.
Desde hace ya muchos años, más de 2.000.000 de habitantes
del Gran Buenos Aires padecen los estragos que provoca la suba de la
napa freática. Primero fueron sótanos y garajes, pero ahora
el avance del agua subterránea anega las plantas bajas.
Cansados de esperar respuestas, vecinos de Banfield, Turdera y Adrogué presentaron
en julio pasado un recurso de amparo ante el juez federal de Lomas de
Zamora, contra Aguas Argentinas, el Estado Nacional y el Ente Regulador
por los posibles daños causados al medio ambiente, la salud y
la calidad de vida. De resultas de la acción judicial podría
exigirse a la empresa desde un plan de obras hasta el pago de multas
y, al Estado, obligarlo a ejecutar tareas de control efectivas.
En tanto, por primera vez el ente regula dor (ETOSS) encargó un
estudio de las zonas inundables al Instituto Nacional del Agua (INA).
El propósito es determinar qué obras se necesitan para
frenar el avance de la napa freática —el lago subterráneo
más cercano a la superficie—, que en muchos lugares ya está a
menos de cinco metros de profundidad.
Sin embargo, recién entre junio y julio de 2004 se conocerá la
solución definitiva. En tanto, las autoridades señalan
que se acelerará la colocación de bombas depresoras de
la napa.
Las causas de la crecida obedecen a factores diversos, varios concomitantes,
por eso es complejo determinar responsabilidades. Algunos se inclinan
por destacar los factores climáticos como el aumento inusual del
nivel de lluvias de los últimos años, o la pérdida
de superficies verdes por avances de la construcción, o el cierre
de industrias que antes utilizaban agua subterránea.
Otros apuntan al cambio en el sistema de provisión de agua potable:
en tanto la ex Obras Sanitarias la extraía por bombeo del acuífero
Puelche, a través de 110 pozos de 70 metros de profundidad, Aguas
Argentinas decidió cerrarlos para importar el agua del Río
de la Plata, que es más económico. El otro déficit
es en la instalación de cloacas, que lleva un retraso importante
respecto al cronograma original.
Lo cierto es que deben combinarse con urgencia soluciones de corto plazo,
que alivien la situación de los afectados mediante bombas extractoras
operativas, con medidas de fondo más efectivas.
Fuente: Clarín (Argentina)
Agosto 29, 2003
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