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Iglesia y activistas ambientales luchan contra
devastación en Honduras
La protesta fue encabezada por el párroco de la localidad de Salama,
Andrés Tamayo, que incluso ha realizado ayunos para sensibilizar
al gobierno a cambiar sus políticas ambientales y prohibir la devastación
de los bosques hondureños.
El arzobispo de Tegucigalpa, cardenal Óscar Andrés Rodríguez,
caminó unos minutos con Tamayo el último día de la
marcha. El obispo de Juticalpa, Mauro Muldoon, acompañó dos
veces a los caminantes e intentó en vano negociar una reunión
entre los activistas y Maduro. "Es un error político [del presidente]
no recibir a estas personas", dijo Muldoon. Los manifestantes no fueron
recibidos por el presidente Ricardo Maduro.
Desde la realización de la marcha, afirma Bertha Oliva, coordinadora
del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras
(COFADEH), se ha desatado un hostigamiento contra los dirigentes de la
protesta. El 19 de julio tres desconocidos dieron muerte al ambientalista
Carlos Reyes, uno de los dirigentes de la marcha, quien junto con Oliva
y líderes eclesiales habían sido amenazados de muerte dos
días antes por empresarios madereros.
El cura Tamayo también se ha ganado la enemistad de las poderosas
empresas madereras, algunas de propiedad extranjera, y ha recibido varias
amenazas de muerte. Autoridades eclesiásticas revelaron recientemente
que propietarios de empresas madereras habían reunido US$ 40,000
para pagar el asesinato del sacerdote si éste no dejaba el país
para fines de mayo. El religioso afirma que seguirá con su cruzada
pues el resultado de la deforestación se ha convertido para muchos
hondureños en hambre y escasez de agua, problemas que pueden ser
controlados con la recuperación de la vegetación del país.
Fuente: Portal del Medio Ambiente (España)
Agosto 8, 2003
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