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Grave contaminación en el Dock Sud
Ante la gravedad adquirida por la contaminación ambiental en la
localidad de Dock Sud, el intendente de Avellaneda inició una
inédita denuncia penal para que se determinen los responsables
de los daños causados a la población de la zona.
La presentación judicial se basó en las conclusiones de
un estudio ambiental y epidemiológico, que reveló la presencia
de tóxicos en el aire y el suelo, que ya causaron severos trastornos
de salud a los pobladores, especialmente niños.
El Dock Sud alberga uno de los polos petroquímicos más
grandes del país. Incluye unos 50 establecimientos industriales,
tales como 2 refinerías de petróleo, 8 plantas de recepción
y almacenaje de petróleo y sus derivados, 4 plantas de recepción
y almacenaje de productos químicos, 1 central termoeléctrica
y un área de relleno sanitario del CEAMSE.
Estas actividades, sumadas a los 5.550 vehículos que transitan
por allí a diario, convirtieron al Dock Sud en una de las zonas
con mayores problemas de contaminación de la región, poniendo
en riesgo la salud de sus 40.000 habitantes.
Para abordar el problema, en diciembre de 2000 las autoridades nacionales,
provinciales y municipales firmaron un convenio para establecer un plan
de monitoreo continuo del aire. En ese marco, entre diciembre de 2001
y marzo de 2003 se realizó un relevamiento que contó con
financiación del gobierno de Japón.
El estudio halló concentraciones muy elevadas de benceno, metano,
tolueno, xileno y otros hidrocarburos en la zona del polo petroquímico,
de alta peligrosidad para la salud por su comprobado efecto cancerígeno.
Mediante la instalación de cuatro estaciones de monitoreo se midieron
los gases procedentes de las 29 chimeneas que tiene el complejo petroquímico,
y la contaminación provocada por el transporte terrestre y los
buques que arriban al puerto.
Como no se pudo determinar el origen específico de las emanaciones,
la municipalidad de Avellaneda inició acciones judiciales para
determinar los responsables.
Ante esta situación es preciso que se implementen controles técnicos
efectivos, se sancione a las empresas responsables, se realicen estudios
epidemiológicos serios y se pongan en funcionamiento de inmediato
sistemas de alarma para alertar a la población ante la presencia
de emanaciones peligrosas.
Fuente: Clarín (Argentina)
Agosto 15, 2003
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