Hace estragos en la agricultura catalana
Un ave argentina, plaga en España

La "myiopsitta monachus", más conocida como "la cotorra argentina", está haciendo estragos en la agricultura catalana a tal punto que responsables locales encargaron un estudio preventivo para contener esta "plaga", dijeron ayer especialistas a la agencia de noticias AFP.

Conocida por ser agresiva, pero también muy adaptable y sociable con las otras especies, la cotorra argentina "se instala fácilmente y encuentra pronto su manera de subsistir", explicó Juan Carlos Senar, jefe de investigaciones y publicaciones científicas del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona.

Para llevar a cabo el estudio sobre el comportamiento de estas cotorras, los téc nicos colocaron chapas con un número de identificación a unos 300 ejemplares y difundieron un número de teléfono para que los ciudadanos avisen cuando vean un ejemplar "identificado" y precisen el lugar en que fue visto.

Al parecer, las primeras cotorras argentinas llegadas a finales de los años sesenta como aves exóticas, fueron vendidas y luego liberadas por sus dueños por lo ruidosas que llegaban a ser.

"Las aves exóticas son un problema para las especies de aquí, porque no tienen depredadores que las controlen, gozan de una alta tasa de reproducción y se adaptan muy fácilmente", explicó Senar.

Hasta hace poco —añadió el experto— la población se duplicaba cada dos años. Actualmente se moderó y lo hace cada cinco. Si en los años setenta en la ciudad de Barcelona sólo había 50 ejemplares, actualmente se calculan 2.200, casi todas viviendo en la ciudad, puntualizó.

Pero ¿por qué estos animales que en la Argentina pululan por los campos, en Es paña deciden vivir en la ciudad?

"Viven en las grandes ciudades, como Barcelona o Lérida (en cuyos campos aledaños se cultivan muchas frutas) porque las primeras fueron traídas como animales de compañía, se familiarizaron con los grandes espacios urbanos y se fueron reproduciendo e instalando en el cono urbano", respondió Senar.

En el Monasterio de Sarriá, en pleno centro de Barcelona, "no han dejado nada", se lamentó una de las encargadas del huerto que explicó que primero atacaron las peras, luego las ciruelas y después los higos. "Cuando ya no hubo nada que comer, dejaron de venir", añadió.

Los campesinos con tierras en el sur de la ciudad, en el Baix Llobregat, se quejaron de una bandada de unas 300 cotorras que "lo barren todo". Los agricultores calcularon que en 2002, en esa huerta junto a la ciudad, las cotorras picotearon y echaron a perder unos 50.000 tomates.

Un proyecto patrocinado por el gobierno autónomo catalán (la Generalitat), la Diputación y el Ayuntamiento de Barcelona, encargó "un estudio preventivo que supone un acierto en la forma de actuar de las administraciones, pues se adelanta a un problema que puede ser grave en el futuro", admitió Senar.

"Por ahora sabemos que se expanden y se reproducen con facilidad. Cuando tengamos terminado el estudio, sabremos de qué manera podremos hacer frente a esta súper-reproducción", concluyó el especialista.

AFP. AFP.

Fuente: Clarín (Argentina)
Agosto 28, 2003