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El calor del planeta, una alarma ambiental
La actual canícula europea y otros fenómenos climáticos
extremos se deben muy probablemente a la acción del hombre, según
el presidente del grupo de expertos de la ONU sobre el clima, el indio
Rajendra Pachauri.
"Se trata de una fuerte sospecha sin que exista, por el momento,
total certidumbre científica", dice el ex profesor de la
universidad de Yale y director del instituto TERI, dedicado al desarrollo
sostenible, en declaraciones al diario suizo "Le Temps".
"Hemos asistido a una duplicación de los fenómenos
climáticos extremos en todo el mundo en los últimos diez
años, y es un hecho que esos acontecimientos atípicos van
a ser cada vez más graves y frecuentes", advierte Pachauri.
En el Ecuador, la región interandina ha entrado de lleno en los
meses de verano, caracterizados por fuertes calores durante el día,
con vientos fuertes que provocan frío en las noches. Los parques
están llenos de deportistas, además de jóvenes que
disfrutan del sol y el calor durante sus vacaciones.
Pablo Robles, taxista y jugador de ecuavoley, dice que el calor está peor
que en otros años. Sus compañeros de equipo, en el parque
de La Carolina, corroboran y matizan. "Hay menos viento, no se han
levantado polvaredas como otros años ni se han caído carteles" anota
otro de los acalorados deportistas.
El verano serrano está dentro de los promedios
Gonzalo Ontaneda, metereólogo del Instituto Nacional de Meteorología
e Hidrología, Inamhi, recuerda un refrán popular, según
el cual el cielo de Quito no es de confiar. Mientras en la cancha de
la institución, al final de la tarde, algunos compañeros
juegan indorfútbol, Ontaneda revisa datos de los últimos
meses.
Ha llovido menos de lo que se esperaba y "fuera de tiempo".
En diciembre del año pasado, cayeron 151 mm, un 73 por ciento
más de lo esperado. El mismo valor, pero en saldo negativo, se
registró en mayo: no llovió ni la mitad de los 107 mm que
se esperaba.
Según Ontaneda, especialista en cambio climático, el clima
sí ha cambiado en el país desde hace unos 15 años. "A
nivel global se espera un calentamiento de entre 0.9 y 4.8 grados. En
el país, desde 1990 la temperatura ha subido entre 0.7 y 1 grados".
Los procesos globales de calentamiento y el efecto invernadero afectan
al Ecuador, pues "la atmósfera es dinámica y no somos
una entidad aislada". La contaminación de los grandes centros
industriales afecta a todos. "Aunque acá no contaminemos,
o contaminemos menos, el calentamiento del planeta nos afecta".
Sin embargo, la percepción de los deportistas y transeúntes
sobre la especial intensidad de este verano en Quito parece ser más
un reflejo ante las alarmantes noticias sobre el calor en Europa. Las
imágenes del golpe de calor inundan los medios hace dos semanas.
El martes pasado, la temperatura alcanzó los 25,6 grados centígrados,
según Homero Jácome, del departamento de Sinóptica
del Inamhi. El récord histórico para el mes, registrado
en 1979, es de 25,8 grados. La mayor temperatura en la capital se registró en
marzo de 1992: 27 grados.
Lo que sí es cierto es que falta el viento. Como la temperatura
no baja tanto en la noche, las masas de aire se mueven menos, explica
Jácome. Jácome advierte que no tiene fundamento el augurio
de que a un verano intenso sigue un fuerte fenómeno de El Niño. "Ni
los sistemas de presión atmosférica ni las temperaturas
superficiales del mar están fuera de lo normal".
Fuente: El Comercio (Ecuador)
Agosto 20, 2003
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