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Antibióticos: curan y contaminan
Dióxido de carbono, petróleo, gases de efecto invernadero,
lluvia ácida… Actores que provocan la contaminación
sin freno del planeta. Sin embargo, en los últimos años,
científicos de todo el mundo se encuentran preocupados por los
daños medioambientales que causan los antibióticos. Cada
año, se filtran en el suelo y en el agua toneladas de restos de
estos medicamentos que contaminan y matan a los microorganismos que enriquecen
la tierra.
Tan sólo en la Unión Europea se consumen 12.500 toneladas
de estos fármacos. Los antibióticos son uno de los medicamentos
más utilizados en el mundo no sólo para el tratamiento
de las enfermedades de los humanos, también en los animales, que
consumen el 48% de los antibióticos que se recetan en el mundo.
El problema, explican los expertos, viene tras su consumo y en el modo
en que se degradan.
El organismo es capaz de metabolizar una parte de las sustancias de
los antibióticos, pero otras pasan al medio ambiente a través
de los excrementos humanos y animales. Entre un 50% y un 90% de las sustancias
del medicamento no sufren modificaciones. En el caso de los humanos,
los antibióticos excretados pasan por una serie de filtros: sistemas
de alcantarillado y depuración, que pueden provocar su degradación.
Los excrementos animales van a parar directamente a la tierra y su control
es difícil.
Los antibióticos que se desechan contaminan el suelo y lo dejan
inutilizable para la agricultura. En la Unión Europea, diversos
estudios ponen de manifiesto que existen grandes concentraciones de terreno
agrícola infectado por sustancias que matan a seres microscópicos
que hacen que sea fértil. Aún se desconocen las pérdidas
económicas que pueden darse por la desaparición de suelo
fértil, aunque las consecuencias ecológicas son, quizás,
más importantes. La desaparición de áreas verdes
será nefasta para el planeta.
El agua tampoco queda libre de la contaminación por antibióticos.
Desde hace unos años, las mediciones de calidad del agua han aumentado
y se ha descubierto que en una muestra típica de agua se pueden
encontrar entre 30 y 60 medicamentos diferentes. A pesar, de estar dentro
de los límites permitidos y en los mismos niveles que se pueden
encontrar pesticidas u otras sustancias tóxicas, la idea no resulta
muy tranquilizadora.
El uso abusivo de medicamentos y, concretamente, de antibióticos
junto con la aparición de este tipo de sustancias en el medio
ambiente están provocando una mayor resistencia de las enfermedades
a los fármacos. Los seres humanos cada vez responden peor a los
medicamentos y los agentes que producen enfermedades permutan con mayor
facilidad.
Las investigaciones actuales se centran en el modo de eliminar de manera
fácil y económica los antibióticos. El ozono y la
luz ultravioleta pueden ser la respuesta. La utilización de estos
productos en los procesos de depuración del agua o del suelo elimina
el 80% de los antibióticos en cuestión de unas horas. La
temperatura y la luz solar son la clave para que estos medicamentos se
degraden con mayor rapidez. Aunque en países del norte de Europa,
por ejemplo, los antibióticos llegan a vivir durante varios meses.
Sin embargo, el problema más importante es de encontrar alguna
técnica para evitar la contaminación directa, que va al
medio ambiente sin pasar por ningún tipo de control o aquellas
sustancias que son capaces de pasar las barreras de seguridad.
Hasta el momento, los movimientos ecologistas y el mundo, en general,
se han preocupado por el cuidado de los recursos naturales y han denunciado
la extinción de las especies y la contaminación del planeta.
Hoy el problema, además, se extiende a qué hacer con los
residuos que genera la población mundial, entorno a seis mil millones
de personas.
El mundo tiene que cambiar de hábitos de consumo y actitud frente
al medio ambiente si el hombre quiere seguir viviendo en este planeta.
Hay que controlar la utilización de las nuevas tecnologías
y limitar las intervenciones en la Naturaleza. Los países del
Norte son los que tienen que poner más de su parte y dejar de
pensar que “quien contamina paga” o en comprar cuotas de
contaminación. La idea de desarrollo sostenible debe ser la máxima
ya que si los países empobrecidos del Sur llegasen a los niveles
de desarrollo y contaminación de EEUU o Europa, la vida sería
inviable en La Tierra. La Naturaleza seguirá su curso con o sin
el hombre como habitante.
Ana Muñoz -
Centro de Colaboraciones Solidarias
Fuente: Portal del Medio Ambiente (España)
Agosto 11, 2003
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