El planeta sufre cada vez más por la acción de los seres humanos

Según el informe preliminar de la ONU

NUEVA YORK.- El más reciente análisis de la ONU sobre el papel de los seres humanos en el calentamiento global ha observado con "un alto grado de certeza" que las emisiones de gases de efecto invernadero son, por lo menos en parte, responsables de numerosos cambios que ya se están produciendo, incluyendo temporadas de cultivo más largas y glaciares que se achican.

Una síntesis preliminar del informe, que será difundido hoy en Bruselas, fue entregada a The New York Times por varias personas que participaron de su revisión. Se trata de una detallada continuación del documento divulgado en febrero por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, un organismo de las Naciones Unidas, y la cuarta evaluación científica desde 1999 que señala una intervención humana en el termostato del planeta.

El informe indicó que hay por lo menos un 90% de posibilidades de que, en su mayor parte, el calentamiento registrado desde 1950 haya sido consecuencia de una permanente acumulación de emisiones de gas que atrapan el calor en la atmósfera. Describe los efectos específicos de los cambios del clima en la gente y la ecología, identifica las especies y regiones que más peligran y enumera alternativas.

El estudio considera que algunos de los cambios podrían ser beneficiosos, pero que, en su mayoría, serán nocivos en el largo plazo. Revela que el calentamiento global causado por los seres humanos casi seguramente ha contribuido a que se produjeran los recientes cambios en los ecosistemas, configuraciones meteorológicas, océanos y regiones heladas, y que tendrá profundos y duraderos efectos sobre la red vital del planeta en este siglo.

También pronostica diversos efectos sobre la salud, con "mayores muertes, enfermedades y daños por las oleadas de calor, inundaciones, tormentas, incendios y sequías"; aunque habla de "ciertos beneficios, como menos muertes a causa del frío". Del lado positivo, se afirma además que las mayores concentraciones de dióxido de carbono, el principal gas que atrapa el calor, contribuyen a que el planeta sea más verde.

"Basados en imágenes satelitales desde los años 80, creemos que muchas regiones tendieron más tempranamente a un reverdecimiento de la vegetación en la primavera y a un aumento de la producción primaria por las temporadas de cultivos más largas y mayores concentraciones de dióxido de carbono", dice.

Pero el calentamiento en las regiones frías puede provocar resultados mixtos, previene el informe. Por ejemplo, mientras las latitudes mayores y templadas podrían ser más aptas para el cultivo, también demuestran ser más proclives a la existencia de malezas, pestes causadas por insectos e incendios que pondrían en peligro los bosques.

Sin embargo, en el largo plazo es probable que la mayoría de las regiones resulte más dañada que favorecida por los cambios. Las proyecciones para las próximas décadas prevén una intensificación de las lluvias y las sequías, así como una implacable irrupción de mares que suben, a un ritmo incierto, a lo largo de costas colmadas de gente y alrededor de islas poco elevadas. Además, la provisión de agua provista por las nieves alpinas o las capas de hielo podría verse interrumpida.

Los detalles finales de la síntesis seguían siendo discutidos por cientos de científicos y representantes gubernamentales de más de 100 países reunidos en Bruselas, que intercambiaban opiniones vía correo electrónico. Se espera que el informe suministre, sobre todo, nuevos y significativos detalles sobre un planeta cada vez más influido por los actos humanos.

"Las comunidades pobres pueden ser particularmente vulnerables -advierte el estudio preliminar-, pues tienden a concentrarse en zonas de relativo alto riesgo, tienen capacidades más limitadas para resolver situaciones y dependen más de recursos sensibles frente al clima, como los suministros locales de agua y alimentos."

Según Achim Steiner, director ejecutivo del Programa Ambiental de la ONU, "en los próximos años, billones de dólares serán invertidos en infraestructura sólo en los países en vías de desarrollo. El desafío está en asegurar que los impactos del cambio de clima se conviertan en decisiones de inversión desde el principio para que una ruta, una línea ferroviaria o una planta de energía sean planificadas con el cambio de clima en mente".

Por Andrew C. Revkin
De The New York Times

Traducción: Luis Hugo Pressenda

Fuente:La Nación
Abril 12, 2007