|
CAMBIO CLIMÁTICO
Se corta la cadena alimentaria marina
TORONTO (IPS) Vastas franjas de arrecifes de coral en el mar Caribe
y en el sur del océano Pacífico están muriendo,
mientras que los recién descubiertos corales de agua fría,
en el norte, no sobrevivirán al siglo. Y todo por culpa del cambio
climático.
La pérdida de arrecifes tendrá un impacto catastrófico
sobre toda la vida marina.
Un tercio del coral en sitios de control oficial en el área de
Puerto Rico y las islas Vírgenes de Estados Unidos pereció hace
poco. Se trata de una extinción "sin precedentes", según
los científicos.
Las temperaturas marinas extremadamente altas en el verano y otoño
boreal de 2005 que dieron pie a una temporada récord en materia
de huracanes también causaron decoloración de los corales
desde las islas conocidas como Cayos de Florida hasta Trinidad y Tobago
y Barbados, más al sur, y Panamá y Costa Rica, según
el Observatorio de Arrecifes de Coral de la Oficina Nacional Oceánica
y Atmosférica de Estados Unidos.
Las elevadas temperaturas del mar también están liquidando
partes de la Gran Barrera de Coral, la mayor formación coralina
del mundo, en Australia. Mientras el verano llega a su fin en el hemisferio
Sur, los científicos investigan el alcance de la decoloración
del coral. Hasta 98 por ciento de los corales de una zona fueron afectados,
informó el Instituto Australiano de Ciencias Marinas a inicios
de abril.
"La Gran Barrera de Coral ha vivido en este planeta durante 18
millones de años, y hemos debilitado su existencia", dijo
Brian Huse, director ejecutivo de la Alianza de Arrecifes de Coral, una
organización no gubernamental con sede en Estados Unidos.
"Veinte por ciento de los arrecifes de la Tierra se perdieron,
y 50 por ciento soportan amenazas de moderadas a severas", dijo
Huse a IPS.
El valor económico de los arrecifes se estima globalmente en
375.000 millones de dólares, señaló.
Los arrecifes de coral son muy raros. Se hallan en menos de uno por
ciento de los océanos del mundo. Sin embargo, se los considera
las selvas tropicales de los océanos porque albergan entre 25
y 33 por ciento de toda la vida marina. La Unión Mundial para
la Naturaleza (UICN) sostiene que los arrecifes de coral son uno de los
sistemas de soporte de la vida esenciales para la supervivencia humana.
Los arrecifes están compuestos por animales diminutos llamados
pólipos, que crean a su alrededor esqueletos de piedra caliza
con forma de taza usando calcio del agua marina.
A medida que los pólipos coralinos viven, construyen y mueren,
generación tras generación, van construyendo esos muros
que constituyen un hábitat para sí mismos y para muchas
otras especies animales y vegetales.
El coral obtiene sus hermosos colores de las algas que recubren a los
pólipos. Éstas producen oxígeno y azúcares
para que los pólipos se alimenten, mientras que los pólipos
producen dióxido de carbono y nitrógeno, que potencia el
crecimiento de las algas. Si los pólipos son afectados por aguas
demasiado cálidas o por la contaminación, pierden su cobertura
de algas y se vuelven blancos.
Los corales decolorados pueden recuperarse si la presión ambiental
es temporaria y dura semanas y no meses. En 2002, una amplia decoloración
de la Gran Barrera dio como resultado una mortalidad de cinco por ciento
de los corales. En los últimos años, los arrecifes del
océano Índico y otras áreas del Pacífico
fueron incluso más duramente afectados por las elevadas temperaturas
de sus aguas.
Los arrecifes soportan otras amenazas, como la pesca de red, el uso
de dinamita para atrapar peces, la contaminación, el turismo descontrolado
y las enfermedades, dijo Huse. El cambio climático es el mayor
peligro, en gran parte porque pocas personas se dan cuenta de los impactos
que las emisiones humanas de dióxido de carbono tienen en los
océanos, dijo.
La mayoría de científicos creen que ese y otros gases
producidos por la humanidad y llamados de efecto invernadero están
recalentando la atmósfera y provocando el cambio climático.
Cada día, una persona cualquiera del planeta quema en promedio
suficiente combustible fósil para emitir casi 11 kilogramos de
dióxido de carbono a la atmósfera, y aproximadamente cuatro
de ellos son luego absorbidos por el océano. Combinado el dióxido
de carbono con el agua del mar se forma un ácido, en un proceso
conocido como acidificación oceánica.
No hay debates sobre el fenómeno de la acidificación de
los mares por el cambio climático, dijo Scott Doney, científico
de la Institución Oceanográfica Woods Hole en Estados Unidos.
"Lo que no se sabe es cómo reaccionará la vida marina",
dijo Doney en una entrevista.
Los arrecifes de coral en áreas tropicales parecen resistentes
a la acidificación actual y futura, pero nuevas investigaciones
muestran que los corales de agua fría, recientemente descubiertos,
son mucho más sensibles, dijo.
Los corales de agua fría se encuentran a profundidades de entre
2.000 y 3.000 metros en el Atlántico norte y sur, y en menor medida
en el Pacífico norte. Descubiertos hace apenas unos 20 años,
parecen ser bastante grandes y estar llenos de formas raras de vida marina,
pero su extensión total no está documentada.
Y aunque casi todos los arrecifes conocidos fueron dañados por
la pesca de arrastre, la acidificación de los océanos puede
ser la peor amenaza.
Los pólipos coralinos de agua fría toman igualmente el
calcio de ella para elaborar sus esqueletos de piedra caliza. Pero en
las profundidades hay mucho menos calcio (en rigor aragonita, una forma
de carbonato de calcio) y las aguas más ácidas reducen
drásticamente su concentración.
Por lo tanto, los corales esqueletos coralinos son más débiles
y más delgados, o simplemente no logran formarse.
Las concentraciones de calcio en el agua de mar ya son menores en muchas áreas
de los océanos del mundo y, para 2100, 70 por ciento de esas zonas
ya no podrán alimentar a los corales fríos, dijo John Guinotte,
científico del Instituto Biológico de Conservación
Marina, en el estado de Washington.
"Los corales no tienen experiencia de habitar en estas condiciones
ambientales y es improbable que se adapten a tiempo", señaló Guinotte
a IPS.
Por Stephen Leahy
Fuente: Terraviva
Abril 18, 2006
|