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A propósito de la muerte
del australiano Steve Irwin
Afirman que las rayas atacan sólo cuando se sienten amenazadas
Es indispensable saber acercarse para que
no utilicen la cola como un látigo
Los foros de debate en Internet están al rojo vivo, mientras cientos
de sitios erigieron verdaderos santuarios virtuales. El ataque certero
que una raya lanzó con su aguijón al corazón de
Steve Irwin mientras el conductor de "El cazador de cocodrilos" filmaba
un documental en la Gran Barrera de Coral australiana provoca la reacción
de seguidores y detractores de sus hazañas en todo el mundo.
Desde atribuirle erróneamente el ataque a una mantarraya (especie
que carece de aguijón) hasta afirmar que la "picadura" de
una raya por encima de la cintura es mortal en más del 50% de
los casos... Todo circula por la Red mientras trascienden nuevos detalles
de la filmación que registró el camarógrafo que
acompañaba a Irwin.
Sin embargo, expertos en el comportamiento de
las rayas coinciden en atribuir este caso a "algo que rara vez ocurre" y
a la imprudencia motivada por el desconocimiento.
"Cuando uno se acerca a una raya, nunca hay que dejar el pecho
sobre la cola, porque queda expuesto a que el animal intente defenderse.
Lo que ocurrió [con Irwin] demuestra que no sabía nada
de rayas", dijo Tito Rodríguez, director y jefe de instructores
del Instituto Argentino de Buceo.
"No podemos decir que [las rayas] no son peligrosas, sino que sólo
hay que tener cuidado. Si uno se acerca mucho, se expone al área
de influencia de esos animales, como ocurre con todos. En este caso,
[Irwin] se acercó demasiado", dijo en comunicación
telefónica con LA NACION desde Mar del Plata el licenciado en
ecología Guillermo Cañete, coordinador del Programa Marino
de la Fundación Vida Silvestre.
Para Jack Schneider, del Acuario Marítimo de Norwalk, en Estados
Unidos, rara vez las rayas atacan a las personas. "No utilizan el
aguijón como un harpón -dijo a CBS News-. Tienen que tener
contacto físico con la persona o el animal al que atacan."
En general, estos animales parientes de los tiburones
eligen el fondo del mar o el río para vivir. De ahí su forma plana y su
piel, que es la misma que la de un tiburón, es decir, seis o siete
veces más gruesa que la de un elefante.
Para poder subsistir, estos predadores de otros
peces adoptan una actitud pasiva que sólo se altera cuando la presa está a
su alcance.
"No son animales agresivos ni están recorriendo permanentemente
las aguas donde habitan pendientes de las piernas de los nadadores, como
se hizo pensar de los tiburones -dijo Cañete con cierta ironía-.
El problema es que cuando las personas se acercan demasiado invaden su
espacio y los provocan, lo que los hace reaccionar por temor o defensa."
¿Un veneno inocuo?
La extensa cola, que la raya blande como un látigo, no sólo
posee un aguijón con forma de serrucho de 10 a 15 centímetros
de largo y 1,5 de ancho, sino también veneno que no es mortal
ni peligroso para el ser humano.
Según los especialistas consultados, la sustancia provoca parálisis,
mucho dolor e irritación. "Las crías heredan la cantidad
de veneno de la madre, por lo que es un error pensar que son inocuas
porque son pequeñas", explicó Rodríguez.
En aguas argentinas, las rayas llegan a medir
hasta tres metros de ancho (como las rayas hocicudas, con colas de
tres a cuatro metros de largo),
y pueden pesar 80 kilos. En las rayas australianas, el aguijón
puede medir hasta 30 centímetros de largo.
"La única vez que vi el ataque de una raya, la víctima
estuvo media hora con el cuerpo paralizado -relató Rodríguez-.
En el caso de Irwin, es muy probable que el animal estuviera dormido
y que él se haya acercado por atrás para agarrarse de las
aletas y que la raya se haya defendido para huir. Son sumamente pacíficas,
pero ninguna se deja agarrar."
Pero ¿cómo puede este pez detectar el peligro fuera del
alcance de su limitado campo visual? En la base de la cola, la raya posee
algo así como un sofisticado sistema de radar: "Emite una
descarga de 4 a 5 voltios, que rebota en la víctima, lo que le
permite ubicarla sin verla -agregó-. En el buceo nocturno, es
normal que la raya se asuste por las luces y te lleve por delante, pero
nunca te clava el aguijón".
Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION
Fuente:
Agosto , 2006
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